Si 2020 ha sido el ejercicio más complicado para la historia de la hostelería, este nuevo año parece que no estará exento de incertidumbres y plantea grandes interrogantes para el sector. Sin embargo, hay algunos conceptos y tendencias gastronómicas que están claros y que van a marcar la hoja de ruta en los próximos meses. Estos son algunos de ellos.

La comida saludable

Si el cuidado por lo que comemos ya era una tendencia en alza en los últimos años, en 2020 hemos puesto especialmente la lupa en la salud (por las causas evidentes que todos conocemos). Una exigencia que se hará mayor si cabe este 2021, tanto a la hora de ir a comer a un restaurante como al hacer la compra en un supermercado: productos de cercanía, producción ecológica, etc. Que tome buena nota a quien corresponda.


 

El perrito caliente del chef Daviz Muñoz.

Lo casual

Aunque el coronavirus ha puesto contra las cuerdas a la hostelería en general, uno de los modelos de negocio que más se ha tambaleado ha sido el de la altísima gastronomía, que vive, generalmente, del público extranjero. Ya era habitual que los grandes chefs idearan segundas marcas más asequibles con las que llegar a más gente, una tendencia que se va a multiplicar en los próximos tiempos por aquello de «no poner todos los huevos en el mismo cesto».


 

La gran familia mediterránea, la propuesta a domicilio de Dani García.

El delivery

Hasta el 2020 y su fatídico confinamiento, la comida a domicilio era prácticamente sinónimo de fast food (de mejor o peor calidad, eso sí). Si embargo, con los restaurantes cerrados a cal y canto o con drásticas reducciones de aforo, contemplamos ojipláticos cómo los pesos pesados de la cocina se sumaban al delivery. Y los que quedan por hacerlo, seguramente lo harán en los próximos meses.


 

Un grupo de riders espera a las puertas de una Dark Kitchen.

Dark kitchens

Al hilo de lo anterior, ya llevan proliferando en las grandes ciudades desde hace tiempo las llamadas «cocinas fantasma», destinadas a la preparación de comidas para abastecer exclusivamente pedidos a domicilio. Un modelo de negocio que está en plena expansión y en el que se están invirtiendo ingentes sumas de dinero.


 

La digitalización de la hostelería

Si todos nosotros, en cualquier ámbito al que nos dediquemos, nos hemos tenido que poner las pilas en lo que a digitalización se refiere en los últimos meses, la hostelería no iba a ser menos. La tecnología ha jugado un papel clave en la conexión de personas y, por tanto, de clientes y proveedores, algo que también se aplica a la relación entre restaurantes y comensales.


 

Foto: Getty Images

La lucha contra el desperdicio de alimentos

Es sin duda el gran reto en materia de sostenibilidad al que se enfrenta el sector en los próximos tiempos. Apps como Too Good to Go aportan su granito de arena, pero esto es cosa de todos: desde el chef estrella al bar de la esquina, pasando por cada uno de nosotros como consumidores.


 

Las cocinas de World Central Kitchen en Barcelona / Foto: Getty Images.

La solidaridad

Si algo bueno nos ha dejado la pandemia es comprobar que la solidaridad ha estado desde el minuto uno en primera fila de batalla. Ya fueran cocineros alimentando a los más desfavorecidos, marcas ayudando a bares y restaurantes, o grandes figuras de los fogones dando visibilidad a sus colegas menos mediáticos. Quedan tiempos duros por delante, por lo que arrimar el hombro tiene que ser tendencia sí o sí este 2021. 


El comercio local

Otro de los aspectos positivos de todo esto ha sido el reencuentro que muchos han tenido con la pequeña tienda de ultramarinos o con la carnicería del mercado de barrio. Un tipo de comercio de cercanía que ofrece al consumidor infinidad de ventajas que ahora hemos recordado.


El gastro-entretenimiento

Programas como MasterChef siguen batiendo récords de audiencia y los documentales y las series gastronómicas se acumulan en las parrillas televisivas de Netflix y compañía. Lo culinario se consume más allá de la mesa. Y eso es una gran noticia para nuestra cultura gastronómica.


 

Los robots de cocina

Llevan mucho tiempo entre nosotros, pero hasta ahora no dejaban de ser un producto elitista. Pero no hay más que ver las guerras comerciales entre ciertas marcas (valga de ejemplo la batalla judicial entre Thermomix y Lidl, por ejemplo) para comprobar que están en auge y que se espera un crecimiento exponencial de sus ventas este año. Puede que, dentro de no mucho, tener uno de estos robots sea tan habitual como poseer un microondas.

 

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