Considera, así, «imprescindible» abordar una reforma «profunda» del modelo, con planificación «real» de jubilaciones, procesos selectivos «ágiles», mejora de las condiciones salariales, formación «continua», y una «integración» operativa efectiva bajo Protección Civil y 112.
«Lo ocurrido en Jarilla no puede quedarse en discursos ni reconocimientos simbólicos. Detrás de cada intervención hay profesionales que asumen riesgos reales y que merecen trabajar con seguridad, medios adecuados y una organización eficaz», subraya el sindicato, que asevera que «Extremadura no puede permitirse afrontar el próximo verano con las mismas debilidades estructurales».
Con ello, apunta que, aunque 138 plazas eventuales han sido transformadas en puestos de carácter anual, la realidad es que las jubilaciones previstas, cerca de un centenar antes de la próxima Época de Peligro Alto, «no están siendo cubiertas con la agilidad necesaria».
Así, en rueda de prensa este jueves, USO advierte de que «no existe un calendario claro de nuevos procesos selectivos ni medidas concretas que garanticen la estabilidad de las plantillas»; e incide en que esta «falta de planificación» genera «incertidumbre» y «compromete la capacidad de respuesta ante futuras emergencias».
A ello se suma la cuestión de fondo, indica, de que el puesto de Bombero Forestal «ha perdido atractivo». «El salario de entrada, cercano al Salario Mínimo Interprofesional, unido al elevado riesgo físico y psicológico inherente al trabajo, dificulta tanto la captación de nuevos aspirantes como la permanencia del personal cualificado», apunta.
En este sentido, subraya que las cifras «hablan por sí solas», de tal modo que la ratio de aspirantes por plaza en Bombero Forestal Conductor es «significativamente inferior» a la de otras categorías de la Administración.
Pero, según apunta en nota de prensa USO, el «problema» no se limita a la falta de efectivos, sino que el colectivo lamenta la «inexistencia» de un plan formativo integral, la «paralización» de la actualización de las normas de organización y funcionamiento, la «ausencia» de simulacros coordinados con otros servicios de emergencia y un servicio logístico que «no ha dado la respuesta esperada».
A ello se suman centros de trabajo «obsoletos» y «carencias» en materia de prevención frente a los riesgos derivados del humo de los incendios, pese a los «requerimientos» de la Inspección de Trabajo.
También hay una medida «concreta, inmediata y viable» que, según critica USO, la Administración sigue sin abordar, y que es la convocatoria de un nuevo proceso de promoción interna que permita a los peones del Grupo V acceder a la categoría de Bombero Forestal. «Estos trabajadores llevan años demostrando su compromiso y experiencia en el operativo y desde USO consideramos que se debe facilitar su promoción que supondría un reconocimiento profesional justo», asevera.
Paradójicamente, a pesar de estas «limitaciones», destaca el sindicato que las unidades del Infoex han demostrado una capacidad de respuesta «extraordinaria», actuando incluso en emergencias «más allá del ámbito forestal» y consolidándose como un recurso «esencial» para el medio rural extremeño. «Ese compromiso profesional no puede convertirse en excusa para mantener una estructura que necesita modernización urgente», incide.