El objetivo de esta iniciativa –desarrollada en colaboración con Redeia– es el de «reforzar la recuperación de esta especie en la región y en el conjunto de la Península», según apuntan ambas organizaciones en un comunicado conjunto.
Una vez liberadas en el Parque Regional, estas águilas iniciaron «rutas por toda la Península», y cinco de ellas siguen con vida. Estas acciones permiten que exista un «número significativo» de ejemplares que esperan ahora a poder territorializar y emparejarse.
Las acciones de GREFA han logrado en los últimos años el nacimiento de ejemplares a partir de individuos liberados. En 2025, a pesar de las condiciones meteorológicas «muy desfavorables», nacieron nueve polluelos silvestres de este ejemplar en varias zonas.
UNA ESPECIE EN RECUPERACIÓN
Las organizaciones han recordado que el águila Bonelli es una especie que en los últimos años apunta a la recuperación. «La tendencia positiva en los últimos años del número de liberaciones y de nacimientos en nidos silvestres permite ser optimistas», apuntan.
La población ibérica del águila de Bonelli sufrió un importante declive en la mitad norte peninsular desde los años 80, particularmente en Madrid. En 2007, GREFA realizó un primer estudio para la reintroducción de la especie y, dos años después, logró la reproducción de ejemplares en cautividad mediante cría natural.
El número de pollos desnidados y criados en GREFA asciende hasta la fecha a más de 30 ejemplares. La primera liberación de un ejemplar de águila de Bonelli se efectuó en 2010 en la Zona Especial de Conservación Cuencas de los Ríos Alberche y Cofio.
Se trató de dos individuos criados en cautividad por GREFA, los primeros de esta especie en Europa con el método hacking, que evolucionaría después a uno más eficiente, la ‘jaula hacking’, un sistema que permite reducir en gran medida la mortalidad en el periodo inmediatamente posterior a la liberación.