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Una mesa bien surtida

Los frescos de Ahorramas se convierten en los protagonistas de la Navidad. Carnes, pescados, embutidos y roscones de Reyes que nos hacen salivar.

Uno de los momentos más mágicos de la Navidad es poder juntarse alrededor de una mesa y disfrutar sin prisa. Charlar, brindar, reír y dar buena cuenta del marisco, fiambre, carne y dulces elegidos con cariño. En Ahorramas saben lo importante que es disponer de buen producto fresco en estas celebraciones y por ello llenan los mostradores de vida. Una amplia variedad de frescos que se despacha con atención y el asesoramiento de sus profesionales que preparan cada pedido según las necesidades de cada cliente.

Empezamos por los aperitivos, en los que la charcutería brilla con luz propia. Jamones y lomos ibéricos de cebo y bellota, Lote Premium con embutidos ibéricos y queso manchego DOP, Lotes de Patés Especialidades y Lote de Quesos ayudan a ir abriendo boca. Luego, la mesa se sigue animando con el marisco: buey y nécora cocidos, carabinero, cigala, además de marisco vivo como el centollo o el bígaro, y el langostino tigre, una de las novedades.

El momento de las emociones fuertes lo patrocinan los grandes clásicos del mar como los langostinos, los gambones, el pulpo, el salmón, la lubina, la dorada o la merluza. Un despliegue de frescura siempre disponible en la pescadería de Ahorramas. Y el broche de oro lo pone la cuidada selección de carnes, en la que no faltan el cordero lechal, imprescindible en muchas mesas navideñas, y el cochinillo origen 100% Castilla y León que se selecciona durante todo el año especialmente para Ahorramas, garantizando así la calidad excepcional. Tampoco el solomillo de añojo, los chuletones, la pularda, la pavita o el pollo de corral.

También hay color, el de la verdura, que siempre ayuda a complementar los platos con mucho sabor, y el de la fruta, por supuesto, fresquísima. Así, no pueden faltar las uvas Aledo, distintivas de Ahorramás, la piña premadurada, el melón, los kiwis, las clementinas o las naranjas, que aportan el toque saludable. El final del menú trae aroma a confitería y repostería, y es que ¿qué es una Navidad sin turrón, mazapán, mantecados, polvorones, hojaldres, bombones y panettones? Por supuesto, también hay roscón de Reyes –sin o con relleno–, elaborado con masa madre, 100% nata y sin aceite de palma.