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Un verano que ha dejado huella

Con la ría de Arousa como testigo, la terraza de Bodegas Martín Códax ha vuelto a convertirse en el epicentro del verano atlántico gracias a una vibrante combinación de grandes nombres de la música y la gastronomía, y un entorno natural privilegiado.

Ya lo despedimos, pero no lo olvidamos. El verano del 2026 se ha vivido intensamente para quedarse grabado en la memoria. En Bodegas Martín Códax lo saben bien, porque así le ocurrirá a todo el que haya tenido la oportunidad de visitar su terraza durante los meses de julio y agosto. Y es que, con la imponente ría de Arousa como telón de fondo, este mirador se ha consolidado un año más como el epicentro cultural, musical y gastronómico de Galicia, transformando el paisaje atlántico en una experiencia completa.

No ha habido prisa, pero sí mucho vino que ha hecho de hilo conductor en un diálogo que ha acercado la esencia del territorio a través de su cultura, cocineros y artistas. Todo ello repartido en dos grandes iniciativas que han marcado la temporada: la XIII edición de Os Xoves de Códax y las veladas de As Tardes do Atlántico.

Noches mágicas frente al Atlántico

El ciclo musical Os Xoves de Códax ha regalado cinco semanas de encuentros íntimos en un formato donde el público y los creadores han podido conectar de tú a tú. Así, la inauguración corrió a cargo de la cantautora venezolana Joaquina junto al músico gallego Miguel Lamas, en una velada marcada por la sensibilidad. Y la energía estalló en la segunda jornada con la mezcla de rock psicodélico, pop progresivo y flamenco de Os Estanques, El Canijo de Jerez y Pablo Lesuit.

Noches de verano frente al mar que se encontraron con la delicada propuesta de Natalia Lacunza, llena de pop alternativo y electrónica para cruzarse con la tradición gallega, el jazz y la canción de autora de Antía Muiño. El ecuador del ciclo trajo un emotivo encuentro entre Galicia y Andalucía de la mano de Xabier Díaz y Pasión Vega, una cita de enjundia que terminó con una ovación cerrada. Y como broche de oro, la fadista Ana Moura, una de las grandes voces de la música portuguesa contemporánea, regaló a los asistentes un espectáculo de tradición lusa mezclada con nuevas sonoridades bajo el cielo de Rías Baixas.

Pero la música no alimentó solo el alma, porque Os Xoves de Códax volvió a demostrar su fuerte dimensión solidaria y su compromiso social destinando la recaudación íntegra de las entradas a diferentes entidades benéficas gallegas (como la Asociación Juan XXIII y la Asociación Dano Cerebral, entre otras). Un ejemplo claro de que la cultura es una herramienta indispensable para apoyar a la comunidad.

Mucha cocina gallega y un eclipse sobre la ría de Arousa

El placer puede ser infinito; y en Bodegas Martín Códax lo ha sido porque, al entorno de ensueño, los ciclos de música y el albariño más atlántico se sumó una gastronomía apasionante. Durante el ciclo As Tardes do Atlántico la terraza de la bodega se ha convertido en el gran escaparate culinario. Ocho sesiones exclusivas en las que cocineros procedentes de todos los rincones de Galicia han compartido elaboraciones creadas especialmente para la ocasión. El producto local, la temporada, la tradición y la conexión directa con el territorio han sido los ingredientes comunes de una programación que ha reunido tanto a proyectos reconocidos con estrellas Michelin y soles Repsol como a nuevos nombres que están dibujando el futuro de la gastronomía.

El formato ha permitido a los asistentes sumergirse en la filosofía que hace único cada restaurante y conocer de primera mano a sus protagonistas en un ambiente cercano. Por los fogones de la bodega ha desfilado mucho talento: la cocina con identidad de Miguel González; el respeto al producto de Antón Castro, de Casa Gaibor; las raíces de Marcos Domínguez y Patricia Uceda, de Enxebre; la creatividad de Kike Piñeiro y Eloy Cancela, de A Horta do Obradoiro; la excelencia con estrella de Xosé Magalhaes y Lydia del Olmo, de Ceibe; el vanguardismo de Marcos S. Area, de É Restaurante; la frescura de Mar Lago y Álex Martínez, de BaceLo; y la cocina con firma de Alberte Gutiérrez, de Alberte. Un desfile culinario que se maridó con los matices y la frescura de los vinos de Martín Códax.

La naturaleza decidió sumarse a la fiesta, regalando una jornada irrepetible. El 12 de agosto, dentro de las citas del ciclo, el eclipse solar fue el protagonista de la tarde. Un espectáculo histórico que se acompañó de un menú especial diseñado por el equipo de BaceLo. El clímax de la velada llegó cuando el cielo empezó a oscurecerse: los asistentes, con sus gafas homologadas, pudieron contemplar el fenómeno natural desde la terraza mientras un saxofonista tocaba en directo. Así, la música, el perfil de la ría de Arousa y la luz irreal del eclipse transformaron el espacio en algo místico y memorable.

En definitiva, este verano Bodegas Martín Códax ha vuelto a demostrar la capacidad que tiene de ir más allá de la propia elaboración del vino, convirtiendo su terraza en un espacio vivo donde Galicia se descubre a través de la música, el producto, el paisaje y el encuentro entre personas. El eco de los acordes frente al mar, los bailes, los brindis y el recuerdo de esas puestas de sol acompañarán durante el resto del año.