Era una de las chucherías más deseadas del quiosco. También de las más caras. Si incluías en tu bolsa de plástico una de estas cantimploras Zumrok tu presupuesto se reducía bastante: en la capital costaban unas 25 pesetas.

Ese brebaje pegajoso que se vende en varios colores (y según hemos comprobado, sabores) está formado por agua, azúcar, ácido cítrico, estabilizadores, edulcorantes, conservantes, aromas autorizados, concentrados de frutas, verduras y legumbres, colorantes y conservantes (por si apetece lo de prepararlos en casa…). Su popularidad era muy extendida entre todos los que suplicaban algo de piedad a sus madres a la hora de comprar chucherías: cuando comprabas una de estas cantimploras comprabas a lo grande, se trataba de hacer una inversión a largo plazo (recuerdo que si las conservaba bien, a mi hermana le podían durar hasta un par de días: yo siempre fui mucho más ansiosa).

Lo mejor que te podía pasar era que al rascar con una moneda te saliera esa frasecita de “otra cantimplora gratis” pero, comprobando entre los integrantes de nuestra redacción, esto ocurrió en muy pocas ocasiones.

Apostaron por la televisión a lo grande, y no solo porque hicieran anuncios de televisión al uso y patrocinios de programas. Su incursión en series de televisión como Compañeros o Ana y los Siete nos hacía la boca agua a más de uno…

Hoy ya puedes hacerte fan en Facebook de Cantimploras Zumrok (a 2015, sí).