Reportajes

Saboreando las ilustraciones de Terawat Teankaprasith

Terawat Teankaprasith convierte alimentos cotidianos —huevos, salsas, frutas— en ilustraciones de un realismo inquietante. Tan precisas que parecen recién sacadas de la nevera y capturadas por el flash de una cámara.

Terawat Teankaprasith pinta aquello que todos tenemos delante a diario. Sin embargo, su buen manejo con el pincel provoca algo que muy pocos consiguen: hacernos salivar de manera inevitable. “El objetivo de mis ilustraciones no es otro que haceros entrar hambre. Si observáis mis dibujos y podéis casi saborearlos, entonces es que he hecho bien mi trabajo”.

Desde Bangkok, donde la comida es constante, inmediata y profundamente social, Teankaprasith convierte huevos, salsas, frutas y pasteles, en antojos visuales capaces de trascender lo meramente gastronómico.

Su mirada, atenta y analítica, se detiene en aquello que a menudo pasa desapercibido, revelando una dimensión estética que transforma lo cotidiano en composiciones precisas, casi hipnóticas, donde cada detalle —color, textura, brillo— adquiere un protagonismo inesperado.

Siempre he pensado que el amor por el sabor conduce de forma natural a una profunda apreciación de los detalles visuales de un plato”, sugiere, dejando claro que su interés no reside tanto en el proceso culinario como en el impacto estético de la composición final, donde logra captar todas esas particularidades que hacen que incluso la comida más común, resulte visualmente atractiva y nos haga relamer.

Sus primeros recuerdos refuerzan esa conexión sensorial. Evoca con nitidez el aroma del zumo de Som Cheng –una fruta cítrica tailandesa similar a la mandarina– que su madre le exprimía cuando era niño: “Incluso ahora puedo recordar esa fragancia delicada y específica y lo increíblemente refrescante que me resultaba su dulzura natural. Quizá esta sea mi primera lección de cómo una forma simple y orgánica puede generar un impacto sensorial tan claro”.

Aparentemente, su proceso creativo puede parecer simple, pero es profundamente intencional: “Cuando encuentro un tema que me resuena, inmediatamente reimagino su composición para resaltar sus cualidades más llamativas”. Así, Teankaprasith trabaja como quien traduce: toma deliberadamente elementos de nuestro día a día y los depura hasta convertirlos en ilustraciones precisas y refinadas.

Pero, aunque parezca que todo lo cotidiano le inspira, en sus ilustraciones hay ciertos motivos que aparecen con frecuencia. Es el caso del huevo, por ejemplo, un ingrediente al que recurre por su geometría e intensa paleta de colores. También le interesan ciertas texturas y los juegos de luz: “Me obsesiona el acabado brillante de algunos platos o la superficie detallada y táctil del pan”.

Ahora, según nos cuenta, su trabajo avanza hacia estrechar la relación entre observar, documentarse y experimentar. ¿Su intención? Comprender aquello que dibuja —su sabor, su con- texto, su esencia— pero sin renunciar al hecho de vivirlo plenamente.