El verano tiene una manera particular de invitarnos a viajar. No siempre se trata de recorrer kilómetros; a veces basta con seguir una ruta donde cada parada nos lleva a descubrir un itinerario gastronómico que celebra el placer de las vacaciones a través de armonías. Por eso te invitamos a recorrer esta ruta en la que la coctelería de autor y el mundo del habano se convierten en compañeros de largas tardes junto al mar, de encuentros al atardecer en las terrazas y de los viajes por carretera sin prisa.
La primera escala nos lleva a una playa de arena blanca, donde la brisa marina acompaña una copa de Hugo Spritz. Sus notas florales y cítricas se equilibran con Romeo y Julieta No. 2 Tubo, un habano de fortaleza media con matices de madera y crema. Además, su presentación en tubo de aluminio lo convierte en una opción práctica para disfrutar durante las escapadas de verano.

En la siguiente parada llegamos hasta una plaza junto al mar. El cóctel fresco la Paloma comparte protagonismo con un San Cristóbal de La Habana El Príncipe, cuyos matices de café, madera y dulzor se integran con el carácter cítrico y ligeramente salino del cóctel, creando un equilibrio gastronómico único.
El recorrido termina frente al mar con un Blood Orange cocktail y un Bolívar Royal Coronas. Las notas de frutos secos, cacao y especias del habano acompañan la intensidad del cóctel, ofreciendo un cierre pensado para disfrutar de la sobremesa mientras el viaje llega a su fin.
Tres escenarios, tres cócteles y tres habanos que transforman cada pausa en una experiencia. Porque también se viaja a través de los sentidos: descubriendo armonías, brindando por los pequeños placeres y dejando que el sabor nos conduzca a lugares donde el tiempo se mide en conversaciones.