La actuación, que se inició a finales del año pasado, se desarrolla en una superficie de 40 hectáreas de castaños y robles para mitigar el decaimiento de las masas forestales autóctonas, afectadas por plagas, enfermedades y episodios meteorológicos extremos. Los trabajos selvícolas incluyen podas, entresacas y tratamientos fitosanitarios.
Esta intervención se alinea con las medidas del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR) del Gobierno de España, orientadas a reforzar capacidad de adaptación de los montes públicos al cambio climático y mejorar la estructura forestal, así como a prevenir plagas y enfermedades.
La modificación de las condiciones climáticas, que altera la disponibilidad hídrica y eleva la frecuencia de episodios extremos, sumada a la proliferación de plagas forestales, favorecida por inviernos más suaves y cambios en los ciclos biológicos, incrementa el riesgo de desertificación y la vulnerabilidad ante incendios forestales.
Las actuaciones de restauración, que movilizarán 300.000 euros en los espacios protegidos de Asturias, mejoran el hábitat y la gestión preventiva y fortalecen la resiliencia climática de los montes públicos.