Hace diez años, toda fruta y verdura con imperfecciones era directamente apartada y desechada sin ningún tipo de posibilidad de vendérsela a nadie. En algunos de estos casos, lo que se hacía era llevarla a los bancos de alimentos. En otros, cuando se desechaba, la sostenibilidad no jugaba un papel importante dentro de la sociedad, además de que el potencial comercial de este producto todavía no había sido aprovechado por las empresas de entrega de alimentos con imperfecciones como Imperfect o Imperfectly Perfect.

En la actualidad, este tipo de frutas y verduras con imperfecciones es aprovechada por empresas pequeñas que, a un menor coste, venden estos ‘excedentes’. Pero, ¿esto podría causar un problema a largo plazo para los bancos de alimentos que se abastecen de este tipo de alimentos?

“En aquellos tiempos los agricultores solían decir: ‘Oye, no puedo vender esto, así que voy a dárselo al banco de alimentos’. Y ahora sucede cada vez menos”, explica Robert Egger, activista y presidente de L.A. Kitchen, una fundación sin ánimo de lucro que ha utilizado productos ‘imperfectos’ para personas mayores y sin recursos.

Las fuerzas del mercado están impulsando el desperdicio de alimentos hacia la inversión y la rentabilidad en lugar de hacia la caridad. Empresas como Imperfect u otras dedicadas a hacer zumos naturales cold pressed reutilizan los alimentos ‘descartados’, evitando tirar excedentes de comida aprovechables. “Lo que sucederá en diez años quizá exija un reexamen de nuestro sistema alimentario”, explica Egger.