En su día revolucionaron el sistema con una galleta elaborada con 3D a base de residuos plásticos. Los artífices detrás de ello fueron el equipo de investigadores americanos de Southern Illinois University Carbondale (SIU), a través de µBites, un proyecto que transforma el plástico y los restos de biomasa vegetal en proteínas aptas para el consumo humano.
Pero, ¿cómo se transforma el plástico en un alimento? El proceso comienza con residuos de plástico PET, presente en numerosas botellas y envases, que se combinan con restos vegetales y se someten a un tratamiento hidrotermal. Mediante agua, calor, presión y oxígeno, los materiales se descomponen en moléculas de carbono que posteriormente pueden ser aprovechadas por determinados microorganismos.

En esta segunda fase intervienen cepas de levadura desarrolladas por los investigadores, capaces de utilizar esos compuestos como fuente de alimento y transformarlos en proteínas y otros componentes. El resultado más llamativo hasta ahora es una galleta elaborada mediante impresión 3D a partir de los ingredientes obtenidos durante el proceso.
Del espacio a la mesa
El proyecto, presentado inicialmente en 2024, ha sido sometido a pruebas de seguridad, composición nutricional y aceptación sensorial. En las primeras evaluaciones, las galletas obtuvieron una puntuación media de 6,5 sobre 9, mientras que su aroma alcanzó un 7,33. El equipo continúa trabajando para mejorar sus características organolépticas y conseguir un producto más atractivo para el consumidor.
Entre los avances más recientes destaca el uso de microorganismos capaces de producir compuestos que mejoran el sabor y el aspecto de las galletas. Una de las cepas puede generar un saborizante de vainilla, mientras que otra transforma el etilenglicol procedente de la degradación del PET en betacaroteno, un pigmento relacionado con la vitamina A.

La propuesta tiene aplicaciones que van más allá de la alimentación convencional. El proyecto recibió financiación de la NASA a través del Deep Space Food Challenge, destinado a desarrollar nuevas tecnologías para producir alimentos en futuras misiones espaciales.
Aunque todavía se encuentra en plena fase de investigación, antes de que un producto de este tipo pueda llegar al mercado, µBites se adelanta al futuro con una idea revolucionaria que podría ser muy útil en lugares aislados o con recursos limitados.