La guerra de Irán es transversal, y ha llegado incluso a alterar la tonalidad de los snacks. El conflicto que ha desatado una gran crisis energética en el mundo también está teniendo consecuencias directas en algunos productos cotidianos, como ha ocurrido con Calbee, el imperio nipón de los snacks.
El fabricante ha decidido apagar el color de 14 versiones de sus patatas fritas y aperitivos Kappa Ebisen y Frugra, sustituyéndolos por el blanco y negro en una escala de grises. ¿La razón? La escasez de nafta, un derivado del petróleo usado para la fabricación de tintas, en consecuencia de la guerra entre EEUU e Irán. Y es que, el país obtiene aproximadamente un 40% de los suministros de petróleo de Medio Oriente.
La neutralización y transformación en el packaging, que llegará a los supermercados a partir del 25 de mayo, supone así una consecuencia directa de las disrupciones en la cadena de suministro por el bloqueo del estrecho de Ormuz, llevando a que Calbee haya prescindido del color. Sin la cantidad suficiente de nafta, no hay tinta para sus envasases.
Por el momento, se desconoce cuándo sus snacks volverán a su estado original, lleno de color y alegría. Incluso si llegase a abrirse el estrecho de Ormuz y se pusiese fin al conflicto, habría que esperar un tiempo para que todo lograse repararse y se reactivasen las condiciones previas a la guerra.