Gastro

Po’boys: así son los bocatas americanos que triunfan en la capital

Gulah fue el encargado de introducir este clásico del street food de Nueva Orleans en la escena madrileña.

Los po’boys llegaron a la capital de la mano de Gulah, el proyecto de Jesús González Espartero que nos dio a conocer a muchos uno de los grandes emblemas de la cocina callejera de Nueva Orleans. ¿Pero, cómo es exactamente este tipo de bocadillo y cuáles son sus orígenes?

Este clásico americano, entre panes, se convirtió en uno de los grandes imprescindibles a la hora de alimentar a la clase obrera y/o a los “poor boys” en los años 20. Con el paso del tiempo, el bocata fue ganando popularidad, llegando a otras esferas sociales con su típico pan brioche / de baguette francesa, y sus tradicionales rellenos de marisco frito, como camarones o cangrejo, o de carne asada, con lechuga, tomate y una mayonesa especiada.

Desde Madrid, y la cocina de GULAH Po boys, lo versionan de distintas maneras. Con albóndigas de la ‘nona’ con salsa de tomate casera y mozarrella, con rabo de toro, guacamole y cebolla encurtida o con salmón ahumado. Hay para todos los gustos. Incluso existe uno que rinde homenaje a la ciudad, de nombre Chulapoh’ Boy de calamares fritos con mayonesa de lima.

En menos de un año, ha sido tal el éxito del restaurante que le ha llevado a ampliar su negocio en Madrid con una dark kitchen que sirve a domicilio a zonas como Chamartín, Nuevos Ministerios, Estrecho, Plaza Castilla o Cuzco a través de Uber Eats, Just Eat y Glovo; más allá de sorprender en directo a los comensales desde su local físico en Arturo Soria inspirado en la estética urbana del barrio francés de Nueva Orleans.