El hot dog es un sin duda uno de los grandes olvidados en esta especie de fervor en nuestro país por dotar a la denominada fast food de ese toque gourmet que ha revitalizado y reposicionado productos como las famosas hamburguesas. Para un fan absoluto de los hot dogs como el que escribe este artículo, asisto con tristeza a la poca popularidad que en nuestro país tiene este bocado, a diferencia de otros países como los Estados Unidos, los Países Escandinavos, Alemania e incluso algunas zonas de Latinoamérica. Mientras los locales y los concursos para elegir a la mejor hamburguesa se multiplican como champiñones en nuestro país, mi querido hot dog vive un ostracismo que no se merece en absoluto.

El origen de este icono del fingerfood viene de la ciudad alemana de Frankfurt, pero pronto se convirtió́ en un plato de la cultura gastronómica estadounidense. Charles Feltman, carnicero alemán, fue quien los popularizó en EEUU a principios del siglo XIX. Él fue el primer vendedor de Hot Dogs en carrito por las playas de Coney Island. En estas mismas playas cada 4 de Julio se celebra un concurso muy popular de perritos calientes. Pronto los puestos callejeros de perritos calientes llegaron a Nueva York, y poco después se convirtieron en la comida preferida de los campos de beisbol americanos, donde se venden miles de perritos en cada partido.

Se cree que el nombre tan peculiar de ‘Hot Dog’ lo popularizó el humorista gráfico Tad Dorgan en sus tiras de dibujos en el New York Evening Journal. En un partido de beisbol al que asistió, oyó a un vendedor de las salchichas que decía: “They’re red hot! Get your dachshund sausages while they’re red hot!” («Están al rojo vivo, adquiera sus dachshund (perro salchicha) mientras están al rojo vivo»). Así le vino la inspiración para su tira cómica y dibujó un perro salchicha en un pan. Con este dibujo pronto se popularizó la idea de llamarlo perrito caliente.

En los Estados Unidos las dos ciudades más icónicas donde existe auténtica veneración por el Hot Dog son New York y Chicago. En esta última tiene su propia versión con pan de amapola, rodajas de tomate, pepinillos, cebolla y mostaza (no utilizan bajo ningún concepto kétchup ya que para ellos es un auténtico sacrilegio).

El hot dog en Madrid

En Madrid tenemos algunos ejemplos de locales que han apostado por este producto, dándole un toque gourmet. Uno de ellos es El Perro Salvaje (C/ Felipe V , 2), donde las salchichas son 100% carne de vacuno embutida en tripa natural de cordero, las cuales se preparan al vapor con un toque ahumado en madera de haya, lo que hace que su sabor sea único e inconfundible. Tanto el pan (con o sin semillas de amapola) como las salchichas son elaboradas en exclusiva por proveedores seleccionados, para darle ese toque exclusivo y diferente que ha hecho que ya sean los hot dogs más famosos de Madrid. En su carta podemos encontrar una amplia variedad de opciones, pudiendo customizar tu hot dog con toppings y salsas. Alguno de los perritos que más éxito tienen son el Chihuaha (pico de gallo, mayonesa de chile ancho, jalapeños frescos, guacamole y queso Oaxaca), el Boxer Chili Dog (chili de carne, cebolla fresca, queso cheddar y mostaza), el Pointer (mostaza especiada, chucrut y salsa de cebolla), El Labrador (mostaza, cebolla fresca, rodajes de tomate, pepinillo en vinagre), ó El Perro Salvaje, que contiene salsa de callos.

Dabiz Muñoz y su food truck GoXo en la zona de Azca han cautivado a los madrileños con sus dos exuberantes perritos calientes: el Mumbai con pan brioche, salchicha Frankurt ahumada a la brasa, butter masala de tomates de rama, alioli, vindaloo, menta escarchada, chutney cítrico y pani puri de coco. Y el perrito Japocoreano, cuyos ingredientes principales, pan y salchicha, se sazonan con ketchup de kimchi casero, mayonesa de yuzu y trufas negras, yema de huevo cremosa y migas de tempura.

Rápido, delicioso y vertical, así reza el lema de Tekkel Hot Dog (c/ Pérez Galdós, 2) en el Barrio de Chueca. Sus perritos calientes formato XL con Curry, guacamole o salsa de queso, hacen las delicias de sus clientes.

Para los amantes de un enfoque más clásico, la mítica Cafetería Nebraska (C/ Bravo Murillo 291) ha recuperado su icónico perrito caliente que durante más de cincuenta años causó furor en la capital. Aquí, la salchicha es tipo frankfurt, cuenta con un pan elaborado especialmente para ellos, y una salsa mágica, cuya receta lleva mostaza, mayonesa, tomate natural y algún ingrediente más.

Otro lugar mítico en Madrid es Galatea (C/ Principe de Vergara 4), que cuenta con 10 clases diferentes de perritos, entre el que destaca el Vademar con lechuga, cebolla frita, pepinillo, bacon, queso, salsa barbacoa y patatas fritas.

En el Barrio de Malasaña tenemos el archiconocido Estocolmo (Calle La Palma 72) con su Perrito Sueco (pan tostado, salchicha danesa, pepinillo, cebolla frita, ketchup y mostaza) que tantas resacas a aliviado a los visitantes de esta popular zona de copas en Madrid.

Por último, otro de los locales con más solera es Knight ‘n’ Squire o el Nait como popularmente se conoce a este local en la calle Felix Boix 9, que lleva sirviendo perritos calientes desde el año 1967, y cuyo éxito reside en sus salsas de chili y su inmejorable xucrut.

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