Según apunta la organización agraria en un comunicado, en el caso de los cítricos de Egipto son cuatro rechazos con Clorpirifos, el de Turquía de Metil clorpirifos y el de Brasil de Demeton, mientras en los aguacates son todos por contener Cadmio. Las sustancias activas Clorpirifos y Metil clorpirifos no están autorizadas en la Unión Europea desde 2020, como tampoco el Demeton. Por su parte, el Cadmio está sometido a limitaciones máximas tanto en alimentos como en fertilizantes.
Sobre Egipto, La Unió señala que estos nuevos datos de febrero coinciden con la entrada de sus naranjas en competencia con las producidas en la Comunitat Valenciana en los mercados europeas y con el «premio» de la reducción por parte de la Comisión Europea de la frecuencia de los controles de inspección a sus naranjas del 20 al 10%. «Las autoridades lo argumentan con que las naranjas procedentes de Egipto han sido sometidas a un nivel incrementado de controles desde julio de 2022 a causa del riesgo de residuos de plaguicidas, pero, dado que los controles muestran una mejora en el cumplimiento, el nivel del 20% ya no se considera justificado y la frecuencia tiene que reducirse al 10%», subraya, y añade que «aparte de la rebaja de las inspecciones a las naranjas de Egipto, también se hace lo propio a los limones y naranjas de Turquía, que pasan del 30 al 20%, y a las mandarinas, clementinas, wilkings e híbridos similares, que lo hacen del 20 al 10%».
«Estamos frente a una auténtica competencia desleal y no es justificable que la UE rebaje la inspección cuando los datos de las interceptaciones siguen altos y de los mismos países casi siempre. No se puede permitir que productos cuyos sistemas de cultivo utilizan materias activas prohibidas en la Unión Europea entren como quieran. Todos estos rechazos y rebaja en las inspecciones se produce sin que haya mecanismos de reciprocidad en los estándares de producción entre los productos importados y europeos, sin la adopción de cláusulas espejo y sin ningún tipo de compromiso tampoco de reducción de materias activas en terceros países como se lleva a cabo en la Unión Europea», manifiesta el secretario general de la entidad, Carles Peris.
Ante esta situación, «frente a las alegrías de las autoridades comunitarias», La Unió propone incrementar al 50% el control de identidad y físicos a las frutas y hortalizas de los países con mayor número de intercepciones como son Turquía y Egipto. Para que resulten efectivos, reclama que se amplíe el período de estas medidas a 12 meses. Si durante cualquiera de los meses de este período, se observa un incremento del 5% de las alertas en algún producto, plantea el cierre de las importaciones de estos países y de los productos agrícolas con restos de pesticidas no autorizados en la UE o que superen los LMR establecidos.
MERCOSUR, UNA «SENTENCIA DE MUERTE» CONTRA EL CAMPO
«La Comisión Europea debería reformularse su política de laxitud en la firma de acuerdos comerciales con terceros países, como se comprueba con Egipto y Turquía, así como con los países de Mercosur que siempre están a la cabeza de los rechazos tanto por materias activas no autorizadas como por plagas. Pretender firmar un acuerdo como el de Mercosur es como firmar una sentencia de muerte contra el campo y sus agricultores y ganaderos porque supone competencia desleal y un agravio comparativo: menos o casi sin aranceles, sin las mismas reglas ni reciprocidad, además de un claro riesgo para la entrada de más plagas», asevera Peris.