La adopción formal por parte del Consejo completa el proceso para aprobar el acuerdo político alcanzado el pasado mes de diciembre y validado recientemente por la Eurocámara, que tiene como objetivo responder a los desafíos que atraviesa el sector y facilitar la apertura de nuevas oportunidades comerciales.
Entre otras cosas, las nuevas disposiciones precisan que los productos con una graduación inferior al 0,05% podrán identificarse como «sin alcohol 0,0%», mientras que aquellos con más de un 0,5%, pero al menos un 30% menos de contenido alcohólico que el estándar de su categoría deberán comercializarse como «reducido en alcohol».
Asimismo, la normativa amplía la flexibilidad para que los Estados miembro ajusten la oferta a la evolución del mercado, permitiendo apoyar el arranque permanente de viñedo para evitar situaciones de sobreproducción y preservar la estabilidad, al tiempo que suprime la fecha de finalización del régimen de autorizaciones de plantación e introduce un período de revisión de diez años.
En materia climática, los países podrán aumentar hasta el 80% el apoyo de la UE a inversiones relacionadas con la mitigación y adaptación al cambio climático, con el fin de acelerar la transición hacia una producción más sostenible.
PROMOCIÓN, EXPORTACIÓN Y SANIDAD VEGETAL
La reforma refuerza también el respaldo al enoturismo como vía de diversificación económica en zonas rurales y mejora la flexibilidad para la promoción de los vinos europeos en terceros países, de manera que las actividades como campañas publicitarias, participación en ferias o estudios de mercado podrán recibir hasta un 60% de financiación comunitaria.
En paralelo, amplía el apoyo frente a enfermedades vegetales como la ‘flavescencia dorada’ mediante medidas de seguimiento, diagnóstico, formación e investigación, con el objetivo de proteger los viñedos frente a esta amenaza.
Además, los vinos destinados a la exportación quedarán exentos de la obligación de incluir la lista de ingredientes y la declaración nutricional exigidas en el mercado interior de la UE, reduciendo cargas administrativas para los productores.
Con este conjunto de medidas, la normativa busca modernizar el marco regulador del sector y reforzar su competitividad, y entrará en vigor veinte días después de su publicación en el Diario Oficial de la Unión Europea.