Somos conscientes de que Madrid no tiene playa. Una lástima. Pero un restaurante rodeado de jardines y árboles y con una buena terraza es todo lo que un madrileño (o turista que visite la capital) necesita para poder disfrutar de los meses de primavera y verano. Bueno y una piscina también.

En La Moraleja, ya hace un par de años que Capuccino Grand Café desembarcó para acercar al público una propuesta culinaria a través de comidas y cenas elaboradas con productos orgánicos y de calidad, así como cócteles para compartir y con los que amenizar las tardes y noches del fin de semana. Es por ello que la consideramos una de las mejores opciones para que, a partir de ya, puedas disfrutar del buen tiempo con platos como: el pa amb oli con jamón serrano y queso manchego (imprescindible), su tortilla de tres claras con queso feta, rúcula y tomate seco o alguno de sus combinados sin alcohol como el Lassi de fresas con yogurt.

 

Actualmente, Capuccino cuenta con un total de 23 establecimientos de primer nivel que mantienen sus orígenes gracias a una cuidada decoración que homenajea a la isla Balear con ese punto rústico, pero a la vez muy cuidado, que baña todo el local y una característica tapicería con el típico estampado de lenguas mallorquinas. Una forma de teletransportate a ese ambiente relajado y agradable que transmite Mallorca sin necesidad de salir de Madrid.