“Me desperté cubierta de urticaria”, así es como relata Laura Stirling su experiencia. Ella es una paciente que fue diagnosticada como alérgica a la carne roja y a los lácteos.

En el hospital le dieron esta noticia, que al principio fue desconcertante. Laura había comido carne toda su vida, tanto de vaca como de cerdo o cordero, y nunca había tenido ninguna reacción. La realidad era que no todo estaba como siempre, sino que Laura había recibido la picadura de una garrapata mientras caminaba por un sendero junto a su perro. Estas picaduras tienen muchos efectos secundarios en las personas y, en este caso, cambió su alimentación de forma vitalicia.

La garrapata Lone Star no es la primera vez que actúa; un 20% de los pacientes con esta alergia presentan los mismos síntomas, y fue hace tan solo 10 años cuando un profesor de la Universidad de Carolina del Norte relacionó ambos cabos.

El rango de casos ha ido aumentado con el tiempo y los profesionales siguen investigando las causas. Al parecer los animales de carne roja tienen un tipo de azúcar en su sangre que los humanos no tenemos, por lo que la picadura de esta garrapata activa el sistema inmunitario de nuestro cuerpo, haciendo que produzca anticuerpos que atacan a este azúcar.