Opinión Salvador Sostres

La pera que se ha puesto a bailar

Este 2026, uno de los mejores años de mi vida, por lo que de momento llevamos, ha tenido cuatro momentos creativos fundamentales: la Violeta Efímera de Ferran Adrià para Mirazur, la esfera de mozzarella de Albert Adrià para Enigma, el perfume Rose Graffiti de Jean-Claude Ellena para Les Bains Guerbois y el último, el helado de pera, saúco y Saint Germain de Alfredo Machado para Gelato Collection (y para Albert Adrià).

Un helado me provoca siempre un estado de felicidad superior a los demás, con lo que puede que mi entusiasmo por la nueva pera esté algo sobredimensionado por tal circunstancia. Pero es una pera tan limpia, tan pura, tan afortunada, tan fresca en el sentido de joven, que recuerda a la canción de Serrat “La noia que s’ha posat a ballar” (“La chica que se ha puesto a bailar”).

Hay algo inquietante en los Adrià, y en sus colaboradores, y es que para lograr la pureza de un producto no se limitan a representarlo como si de un bodegón se tratara, y parece que en su actividad creativa la naturaleza no les resulta suficiente. Este helado no es una simple destilación de la pera, o una concentración, sino una mezcla de pera con saúco y el licor Saint Germain y de este modo la pera consigue ser “más pera” que la que dan los árboles.

En El Bulli aprendimos que Ferran estaba a medio camino entre lo natural y lo divino, entre lo que da la tierra y lo que el Cielo espera de nosotros. Lo vimos en multitud de platos pero, seguramente, el que mejor lo ejemplifcó fue la aceituna esférica. Albert y Alfredo, con su nuevo helado han vuelto a situarse en este medio camino fuera del alcance del común de los mortales.

En algún momento del pasado invierno se hizo público el acuerdo comercial al que llegaron el ayuntamiento de Barcelona y Albert Adrià para la comercialización de helados y hamburguesas en el parque de atracciones del Tibidabo. Es un muy buen paso en la correcta dirección que se acerque a los niños al gusto por la creatividad gastronómica, sobre todo teniendo en cuenta que España es la primera potencia mundial en este terreno. No tendría que ser la única iniciativa de este tipo. Es lamentable que en los colegios españoles se coma tan avariciosamente mal y nada se enseñe en lo académico de nuestra principal fuente de prestigio, empleo y riqueza.