La escasez de agua potable en el mundo sigue siendo una realidad asfixiante para muchos países en subdesarrollo. Más de dos mil millones de personas en el mundo carece del acceso a agua potable, mientras los depósitos de agua terrestre disminuyen cada año algún cm, según las Naciones Unidas.
En medio de este panorama desolador, la ciencia está trabajando para conseguir nuevas fuentes de agua potable, habiendo hallado en la niebla la posible solución. En el desierto de Atacama (Chile), un equipo de investigadores descubrió en 2025 cómo las redes de malla suspendidas podían capturar grandes cantidades de agua de niebla con las que poder satisfacer el consumo de agua y las necesidades de agricultura o riego de unas 10.000 personas.
La recolección de niebla podría ser en el futuro una gran fuente de agua potable, que puede extraerse de manera aparentemente sencilla, tal y como explicaron. Las mallas se mantienen suspendidas entre dos postes, recolectando las gotas de agua que se acumulan en ella y que caen en un sistema de canalones que las drena hacia tanques de almacenamiento. Los científicos descubrieron a través de este método eficaz que podían recolectar hasta 10 litros por metro cuadrado diarios.
Cabe apuntar que para poder hacer dicha recolección se necesitan condiciones óptimas en la densidad de la niebla y patrones de viento adecuados, estar a una altitud elevada, así como miles de metros cuadrados de malla para producir suficiente agua para satisfacer el consumo semanal de toda una región. No obstante, este avance científico abre paso a la investigación, al desarrollo y a la integración de esta fuente renovable como una manera eficaz de combatir la escasez y el cambio climático.