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La esencia de una isla mágica

Ubicado en un espacio diseñado por César Manrique, el restaurante Castillo de San José estrena una carta que es puro Lanzarote.

El intenso negro volcánico, el azul luminoso del cielo, el pulcro blanco de los pueblos y las motas verdes de palmeras y viñedos. El paisaje de Lanzarote tiene algo de hipnótico; es natural, es cautivador. Una singularidad que se potencia y protege desde los Centros de Arte, Cultura y Turismo del Cabildo de Lanzarote en los que se combinan naturaleza y arte para recordar que lo que guarda la isla es algo único. Uno de esos centros es el Castillo de San José, que acoge el restaurante homónimo diseñado por César Manrique con una preciosa vista panorámica de la bahía de Naos (Arrecife). En este lugar mágico se celebra la fiesta de la gastronomía conejera todos los días de la semana, como muestra su nueva propuesta culinaria, fruto del trabajo y la creatividad de sus profesionales de cocina, y el asesoramiento de los mejores especialistas del sector. 

El centro de la propuesta lo ocupa el producto local de calidad, con el que se refleja la identidad de un restaurante que es “Historia y Patrimonio” de Lanzarote. Pero no lo hace solo, porque llega de la mano de un equipo que defiende la innovación, la creatividad y un servicio impecable. Esto se demuestra en la mesa con las nuevas incorporaciones: las croquetas de jamón ibérico del Castillo de San José, la ensalada tres tomates con cremoso de aceitunas y albahaca, el cremoso de patata con pulpo a la gallega, los raviolis de merluza con salsa aurora y anisados, el atadillo de calamar y panceta con espinacas salteadas o el meloso de ternera con vainilla, cremoso de apionabo, cebollas y setas glaseadas. 

Más allá de la carta, y si uno quiere dejarse sorprender, está el menú degustación de temporada. Siete platos salados y un postre, elaborados con ingredientes locales entre los que se encuentran hits como el sam de aguacate y pétalos de mojama de atún o el calamar sahariano con salsa de sus tintas y escacho de papas y algas. La selección de vinos está igualmente vinculada con la identidad de la isla porque su carta ofrece algunos de los mejores con Denominación de Origen de Lanzarote.

Y, con el apetito saciado, nada como sentarse a disfrutar sin prisa de algunos de los cócteles y las impresionantes vistas que regala la ubicación de Castillo de San José. Un edificio con impronta artística, ya que fue acondicionado por César Manrique para albergar en él el Museo Internacional de Arte Contemporáneo (MIAC), convirtiéndose en el primer museo de arte contemporáneo de las islas.