La cafetería escandinava que ha sentado las bases del concepto moderno del café de especialidad, abre su primer espacio en Madrid. Tras haber pasado por Copenhague, Nueva York, Bangkok y Mascate, La Cabra se instala en una antigua platería de 1855 -situada en calle de las Infantas 25- con todo su equipo de panaderos y baristas, para quedarse por mucho tiempo.
La que ha sido una de las aperturas más aclamadas del año, que ha desencadenado una especie de furor colectivo retransmitido a través de vídeos y medios de comunicación, el café-obrador contemporáneo lleva el espíritu escandinavo al local, conservando los detalles arquitectónicos originales, contrastados entre la madera oscura, el granito y el aluminio.


Inspirado en las bodegas tradicionales y los cafés de barrio madrileños, La Cabra hornea bollería, pan de masa madre y productos de temporada en la misma categoría que su café de especialidad. Todo ello partiendo de la base de una cultura cafetera reconocible, que busca integrarse en los hábitos y las dinámicas de la capital, en la que el café comparte protagonismo con el obrador.
Entre las referencias más reconocibles de la casa está su bollo de cardamomo, además de canelés, panes de masa madre y propuestas saladas como el Cheese and Bun, un desayuno danés a base de pan y queso.


El café de especialidad se concibe aquí como un elemento ideado para funcionar de manera conjunta con el resto de la propuesta, con una selección que abarca desde un latte hasta el café de filtro, y otros granos mucho más exclusivos de su catálogo, cuyas referencias pueden superar los 25 euros. A esta selección se suman elaboraciones creadas ad hoc para Madrid, como una bebida aromatizada con azafrán, que referencia el recetario local dentro del universo de la marca.