Todos conocemos la melodía. Las cinco notas que acompañan el eslogan de “I’m Lovin It”, junto a una gran ‘M’ amarilla en alusión a McDonald’s. El 2 de septiembre se cumplirían 23 años del icono sonoro que debutó en Munich y marcó para siempre el branding musical.
Para entender su éxito debemos remontarse a sus orígenes. En 2003, los Arcos Dorados ya habían demostrado que podían vender temas a la par que hamburguesas. Lemas como «You Deserve a Break Today» habían construido una idea de marca asociada al descanso, el placer y la desconexión. A comienzos de los 2000, sin embargo, la compañía necesitaba refrescar su imagen y conectar con una generación más joven y universal. La respuesta llegó desde Alemania, donde la agencia Heye & Partner desarrolló el concepto que acabaría dando la vuelta al mundo: «Ich liebe es», traducido posteriormente como «I’m Lovin’ It». La frase era sencilla, directa y englobaba una actitud de goce instantáneo.
La música, como lenguaje más universal, permitió eliminar las barreras del idioma -y amplificar la actitud del eslogan- con la productora alemana Mona Davis Music, con Tom Batoy y Franco Tortora, que participaron en la firma sonora de McDonald’s.
Para el lanzamiento en EEUU, la compañía decidió llevar la fórmula un paso más allá y convertir aquel jingle en una canción pop. El elegido para ello fue Justin Timberlake, entonces en plena transición de icono adolescente de NSYNC a estrella en solitario. La canción «I’m Lovin’ It» fue producida por The Neptunes, el dúo formado por Pharrell Williams y Chad Hugo, y Timberlake puso la voz a la versión que terminó popularizando el concepto a escala global.
¿Quién la creó?
Y entonces apareció el misterio. En 2016, el rapero Pusha T quedó en el centro de una polémica después de que el ejecutivo musical Steve Stoute afirmara que había sido él quien escribió el famoso jingle. La historia se propagó rápidamente, en parte porque Pusha T y su hermano No Malice, como Clipse, sí habían participado en la campaña original estadounidense. Pero la autoría no quedó clara. Tom Batoy y otros responsables del proyecto negaron que el rapero hubiera creado la melodía, mientras que otras fuentes situaron el origen del famoso motivo en el equipo alemán.

Lo que sí es indiscutible es que «I’m Lovin It» acabó enamorando a todo el mundo como el ADN sonoro de McDonald’s, que, durante más de dos décadas, colaboró con artistas y famosos del calibre de Destiny’s Child, Michael B. Jordan o David Beckham, demostrando la versatilidad del eslogan pop más pegadizo de la historia.