Santi Taura vuelve en la segunda temporada de Gust a apostar por la cocina auténtica
mallorquina. Eso sí, adaptada a los tiempos y en un local que refleja el espíritu
Mediterráneo en un ambieten cálido en el que disfrutar del placer de la buena mesa. Así
es Gust, “gusto” en catalán. Un nombre que describe la identidad del restaurante a la
perfección y a su pilar fundamental: dar importancia a los sabores y aromas, a los
elementos que forman parte del recuerdo como la comida casera, el compartir, el mojar
pan o el comer con las manos.

La propuesta de este chef gira en torno a una carta mediterránea abierta al producto de
temporada y pensada principalmente para compartir. Platos como las patates valentes
con sobrasada picante y mayonesa de Menorca, croquetas, cocas mallorquinas, lobster
rolls, hamburguesas y “entre panes” de calamares o alitas de pollo. Del mar este chef
ofrece los pescados del día a la brasa de carbón natural y de la tierra el escalope a la
milanesa, el solomillo de ternera, el picantón y la porcella o cochinillo mallorquín. Y, para
terminar, tarta tatín, flan de queso al ron Amazonas o tartaleta de limón.