Opinión Salvador Sostres

Fraglover’s Tea, en memoria de Gucci pour Homme II

Uno de los perfumes más alegres y radiantes de todos los tiempos, obra de Karine Dubreuil-Sereni para Gucci en 2007, es Gucci pour Homme II. Es un perfume basado en el te negro y tiene una salida de violeta y bergamota tan de tarde de junio, tan de chica que se ha escapado -como canta Serrat- de un anuncio de vermut, tan de azul cielo de piscina recién llenada cuando empieza el verano, que al descubrirlo compraba frascos con un desenfreno que, una vez más, estaba muy por encima de mis posibilidades. Los años pasan, la mente divaga, nos gusta lo nuevo, y pasada la euforia del enamoramiento compré otros perfumes, amé -sobre todo- a otros perfumistas, y de un modo imperceptible, pero real, Gucci pour Homme II fue cayendo en el olvido y cuando hace un par de años me acordé y fui a comprarlo de nuevo, me di cuenta de que la casa lo había descontinuado.

Queremos mucho a Gucci y entendemos que no todo puede durar para siempre, pero Gucci ha de entender también que una obra de arte tan sensacional es patrimonio de todos y que sacarla del mercado nos afecta de un modo dramático. Se pueden comprar todavía algunos frascos por ebay o wallapop a un precio desorbitado, no inferior a los 350 euros, y sin más garantías que las de tu entusiasmo por recuperar el paraíso extraviado. La semana pasada lo comenté con un dependienta de Hermès en París y me explicó que la casa Fomo -fundada el año pasado- había puesto en circulación una réplica llamada Fraglover’s Tea, que inmediatamente (estando todavía en Hermès) compré a través de Notino, al precio total, incluidos los gastos de envío, de 34,85 euros.

Nunca en la vida había comprado versiones de algo. Me gustan los originales y acepto pagar el precio. De hecho, me gusta pagar el precio, porque es como subrayar mi afecto. A veces alguna casa tiene la gentileza de mandarme sus novedades, o algo que pido yo expresamente, pero en el 99% de los casos mis perfumes me los pago yo como parte de la ceremonia y del encanto. Todavía no he recibido Fraglover’s Tea, pero por lo leído en Fragrantica, y por lo que me han explicado personas que saben mucho más que yo, la réplica está muy lograda. En un próximo artículo explicaré mi parecer, pero el tema no es la pericia de Fomo copiando la obra de otros, sino que Gucci me empuje a algo que para mí es tan incómodo como no poder disfrutar de sus creaciones de una manera directa y correspondiendo con mi dinero.

Se acerca el verano, el domingo hizo un día realmente primaveral en Barcelona, muy agradable, mi hija tuvo que volver a casa porque cuando salió de dio cuenta de que le estorbaba la chaqueta, y es un buen momento para que Gucci pueda pensar en un relanzamiento de la que no sólo es una de sus mejores fragancias, sino una de las más asombrosas odas al buen tiempo y al estar contento.

Mientras tanto, y dejando claro que lo hacemos porque nos queda más remedio, nos adentraremos en el inquietante mundo del simulacro, agradeciendo a Fomo que haya tenido el detalle de rescatar del olvido una fragancia tan memorable, y a un precio tan simpático, pero sin dejar de rogar a Gucci que nos permita volver a vivir juntos una de sus historias de amor más hermosas y emocionantes.