En el número 14 de la calle Colón, en pleno corazón del céntrico barrio madrileño de Malasaña, encontramos Fernaud. Este nuevo proyecto nace rindiendo homenaje a las raíces familiares de Eduardo Fernaud en Bajamar, un pequeño pueblo costero al norte de Tenerife.
Nada más cruzar su puerta, la fotografía de su abuelo Pepe en 1937 preside el local. Él es la figura que representa la esencia de Fernaud, un anfitrión disfrutón por naturaleza propia, con una forma de recibir a sus invitados y de celebrar que se capta desde el principio.
Alejándose de una nostalgia alejada de la realidad, Eduardo pretende mantener viva esa cultura de puertas abiertas en su forma entender la experiencia del bar. Esto se refleja también en la carta, tanto de comida como de vino, donde el archipiélago canario es el punto de partida.
Un viaje culinario entre la memoria


Fernaud apuesta por combinar recetas que te trasladan a las islas con elaboraciones más arraigadas a la memoria del fundador. Algunas de estas propuestas son un plato típico canario como las garbanzas de guachinche, o plato más arraigados a su familia como la presa ibérica con salsa de frutas secas, receta original de su madre en su antiguo restaurante.
Además, la selección de platos es perfecta para poner en el centro de la mesa y compartir como el brioche de sardina o el de txangurro, su ensaladilla o los quesos isleños, las vieiras flambeadas o las papas arrugadas con un pequeño toque especial de la casa.
«El mar se bebe»


Esa es la premisa de Fernaud, donde la bebida es una de las grandes protagonistas, con una bodega donde los pequeños productores están en el epicentro, y con referencias marcadas por la influencia atlántica, con perfiles frescos, volánicos y anclados al territorio. Su apuesta vinícola parte de Canarias, con nombres como Benje, elaborado en Santiago del Teide, y continúa con otros territorios como Galicia, Portugal, Cádiz o el País Vasco.
De esta manera, Fernaud se convierte en una parada obligatoria que te sumerge en un viaje por el Atlántico en Malasaña. Un lugar de encuentro donde la despensa canaria, los sabores costeros y la hospitalidad familiar convergen.