Félix Solís Avantis refuerza su apuesta por La Rioja con la incorporación de tres marcas históricas de la región: Federico Paternina, Lagunilla y Rioja Santiago. La operación, realizada en el marco de la liquidación de Marqués de la Concordia, permite al grupo bodeguero ampliar su presencia en una de las grandes regiones vitivinícolas españolas y sumar a su portfolio tres enseñas estrechamente vinculadas a la historia del vino de Rioja.
Más allá de su valor comercial, la adquisición supone incorporar un importante patrimonio vitivinícola. Federico Paternina es uno de los nombres clásicos de Rioja, mientras que Lagunilla cuenta también con una larga trayectoria ligada a la tradición vinícola de la región. Por su parte, Rioja Santiago, fundada en 1870, figura entre las bodegas históricas que han contribuido al desarrollo y reconocimiento de los vinos riojanos.

La operación se enmarca en la estrategia de crecimiento de Félix Solís Avantis, compañía familiar fundada en 1952 y con una marcada vocación internacional. El grupo cuenta actualmente con presencia en más de 135 países a través de una red de filiales y desarrolla su actividad en algunas de las principales denominaciones de origen españolas, entre ellas Valdepeñas, La Mancha, Ribera del Duero, Rueda, Toro y Rioja.
La incorporación de estas tres marcas refuerza precisamente esta última apuesta. Félix Solís ya contaba con presencia en Rioja a través de referencias como Castillo de Albai y Arnegui, y con la llegada de Paternina, Lagunilla y Rioja Santiago amplía su posicionamiento en una denominación que continúa siendo uno de los principales embajadores internacionales del vino español.

El objetivo del grupo pasa por preservar el legado y la identidad de las tres marcas al tiempo que impulsa su crecimiento, apoyándose en su estructura comercial y en su red internacional. La operación plantea así un equilibrio entre tradición y futuro: mantener el valor de unas enseñas reconocibles para varias generaciones de consumidores y, a la vez, abrir nuevas oportunidades en mercados nacionales e internacionales.
Con esta incorporación, Félix Solís consolida su presencia en La Rioja y suma tres nuevos capítulos a su proyecto vitivinícola. Una apuesta por el territorio y por el valor de las marcas históricas que busca mirar hacia el futuro sin perder de vista el patrimonio que las ha convertido en referentes.