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Extremadura y gastronomía, un plan infalible.

Ya sean centradas en el jamón y productos ibéricos, quesos, AOVEs o vinos, las Rutas Gastronómicas de Extremadura permiten conocer a fondo una tierra ligada a su medio rural, biodiversidad y tradiciones.

Extremadura es un destino que siempre sorprende y que engancha. Lo hace por su diversidad, por su historia, por su patrimonio y por conservar las prácticas tradicionales de forma maestra. Se conoce de muchas formas, pero una manera original de hacerlo es teniendo al alimento como hilo conductor para así conectar el patrimonio, naturaleza y el conocimiento de la cultura extremeña. Por ello se han recopilado algunos de los más singulares y representativos de la comunidad en las diferentes Rutas Gastronómicas Sostenibles para ponerlos en valor, a ellos y a las liturgias que los acompañan. El jamón y los productos derivados del ibérico, los quesos, los aceites de oliva virgen extra o los vinos, cavas y cultura vitivinícola en general, son los protagonistas de unas experiencias únicas.

Realizar cualquiera de estas rutas es zambullirse en la esencia de una tierra íntimamente ligada a su medio rural, sus paisajes, biodiversidad y tradiciones. Así, en cada una de ellas se agrupan empresas de distintos tipos que son, bien turísticas (alojamientos, agencias de viajes, guías turísticos, empresas de actividades o restaurantes), o bien productoras y de servicios (queserías, secaderos de jamón, fincas ganaderas, almazaras, tiendas especializadas, bodegas, etc). Todas proporcionan experiencias turísticas y gastronómicas únicas que son tan divertidas como enriquecedoras.

Ruta del Ibérico “Dehesa de Extremadura”

La dehesa es una de las señas de identidad de Extremadura. Encinas, alcornoques y otras especies convierten las extensiones naturales –de cerca de un millón de hectáreas– en un paraíso ecológico y uno de los ecosistemas mejor conservados de Europa. Así, la Denominación de Origen Protegida “Dehesa de Extremadura” presenta una selección de paletas y jamones ibéricos de calidad. En esta ubicación privilegiada uno se sumerge en la cultura del ibérico para conocer la tradición jamonera a fondo. Algunas experiencias: un crucero en el Barco del Tajo con picnic a base de una selección de ibéricos de Extremadura, una visita a Plasencia con degustación de ibéricos incluida, un desayuno de lujo en Hoteles Desconecta2 de cinco estrellas o una ruta en buggy por la dehesa extremeña con interpretación de la naturaleza y de la cría del ibérico, transformación y aperitivo final.

Ruta del queso de Extremadura

Los amantes de este alimento lácteo no pueden pasar por alto que Extremadura es tierra de grandes quesos, como muestran las Denominaciones de Origen Protegidas: DOP Torta del Casar, DOP Queso Ibores, DOP Queso de La Serena y DOP Queso de Acehúche. Cada una de estas rutas ponen de relieve la importancia del conocimiento de los paisajes naturales y gastronómicos donde pasta el ganado para entender la tradición quesera. Así, uno se puede dar un Baño de Bosque en Monfragüe para mejorar el bienestar físico y psicológico, y terminar con una degustación, puede “encabritarse” en Navatrasierra ordeñando cabras, pastoreando y elaborando quesos, o también puede visitar la Bodega Palacio Quemado, pasear entre viñedos y maridar cuatro quesos extremeños con cuatro vinos.

Rutas en las que son indispensables las zonas como La Vera o Monfragüe, donde pasta la cabra Verata con cuya leche se elaboran los quesos impregnados en aceite y pimentón, el territorio del Tajo Internacional-Sierra de San Pedro donde se dan forma a las quesaillas, o la comarca de Tierra de Barros que cuenta con excelentes quesos realizados con leche de oveja. Tras tanto conocimiento, también se puede descansar en alojamientos con encanto como el Hotel Rural Casa Ernestina (Zafra) o el Resort Hípico El Hinojal (Montáchez).

Ruta del Aceite de Extremadura

Son tres las Denominaciones de Origen Protegida que bañan Extremadura garantizando la exquisitez del producto: Gata-Hurdes, Villuercas-Ibores-Jara y Monterrubio. Y es que los olivos crecen aquí desde hace 2.500 años, para presumir incluso de variedades autóctonas como la manzanilla cacereña, la morisca, la carrasqueña o la verdial de Badajoz. ¿Cómo conocer a fondo el mundo de la olivicultura extremeña? Opciones hay muchas y en todas, la experiencia vivida crea un recuerdo imborrable. Por ejemplo, en la Almazara Cigüeña Negra te explican el olivar a lo largo de un bonito paseo, te enseñan la almazara y te dan a degustar aceite en un entorno único. En As Pontis (Eljas) te descubren la magia que rodea al aceite Vieiru, como un producto de alta calidad con raíces profundas en la región. Y en Puebla de Sancho Pérez (Badajoz) tienes la posibilidad de recoger aceitunas, llevarlas al molino, realizar la molturación y degustar menús preparados con su AOVE.

Ruta del Vino y Cava Ribera del Guadiana

Por último, aunque no por ello menos importante, hablamos de enoturismo, que en Extremadura le lleva al visitante por pueblos y rincones llenos de encanto e identidad, y por paisajes inspiradores. Esta ruta permite poner nombre y apellidos a todos aquellos que hacen posible que esta tradición se mantenga, al tiempo que se degusta una gastronomía deliciosa. Así ocurre en las Bodegas Cañalva (Cañamero, Cáceres), en las Bodegas Orán (Almendralejo, Badajoz) donde hacen vinos con honestidad y humildad, en las Bodegas Ruiz Torres (Cañamero, Cáceres), que es el resultado de una trayectoria familiar dedicada a la elaboración de vinos, y en Palacio Quemado (Alange, Badajoz), donde se pueden degustar sus vinos acompañados de quesos extremeños. También se puede visitar el Museo del Cava de Almendrajelo y descubrir la chispa de este municipio dedicado a la elaboración del Cava DO. Y acompañarlo de la mejor gastronomía en el restaurante Las Barandas (Los Santos de Maimona, Badajoz) o en el restaurante Los 7 Cielos (Almendralejo, Badajoz) y su fusión asiática.

Como sugerencia extra, te proponemos una visita a cualquiera de los ocho establecimientos pertenecientes a la Red de Restaurantes de Hospederías, ubicados en edificios históricos y emblemáticos. En todos se garantiza la calidad de las materias primas, de elaboraciones y el servicio para vivir un encuentro especial. Así, en el Hotel Mirador de Llerena está el restaurante Doña Mariana, de cocina tradicional extremeña, en el Hotel Conventual de Alcántara, el restaurante Kántara, donde se dan recetas de antaño e influencias portuguesas, en el Hotel Parque de Monfragüe, se encuentra el restaurante El Paraíso de los Sentidos, con vistas privilegiadas al Parque Nacional, y en el Hotel Valle de Ambroz, el restaurante El Convento, donde los toques modernos pincelan su cocina.

Hay mucho más: el restaurante Torre de Floripes, en el Hotel Puente de Alconétar, donde se elabora una cocina de autor; el restaurante Alfonso XIII y su gastronomía urdana en mitad de la belleza del Hotel Hurdes Reales; el restaurante Uliveiras en el Hotel Conventual Sierra de Gata que es una muestra perfecta de la cocina de la zona; y el restaurante Flor del Cerezo en Hotel Valle del Jerte, donde se eleva al producto estrella, la cereza «picota».

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