Los simples mortales solemos imaginar la alimentación espacial como paquetes flotantes envasados al vacío, o los noodles rígidos que devoran Ryan Gosling y Rocky -el alien rocoso- en la última película de ciencia ficción, Project Hail Mary. Pero, ¿cuál es la realidad? La misión Artemis II nos pone al día. Tras superar la órbita terrestre, la tripulación se dirige hacia nuestro satélite, la Luna. Y mientras todos muchos se preguntan sobre ingeniería, física o matemáticas aplicadas, a nosotros nos surge otra cuestión que podemos llegar a entender con más facilidad: ¿qué comen realmente los astronautas en el espacio?
El menú de la tripulación de Artemis II es tan completo como sorprendente: 189 platos distintos cuidadosamente seleccionados para cuatro astronautas durante los 10 días de la misión. Desde cinco tipos de salsas picantes hasta pechuga de ternera a la barbacoa, la NASA se aseguró de que cada comida aportara la energía y los nutrientes necesarios para mantener la salud y el rendimiento de la tripulación en el espacio. Eso sí, todo está pensado para ser consumido en microgravedad, sin generar migas que puedan flotar y dañar los equipos, ya que tal y como nos han enseñado las película espaciales, en la inmensidad del universo cada detalle cuenta y cualquier descuido puede tener consecuencias de todo tipo.
Una carta espacial variada
Uno de los protagonistas indiscutibles del menú son las tortillas, un alimento básico en los vuelos espaciales por su versatilidad y practicidad. Además, los astronautas encontrarán productos de desayuno como salchichas, quiches de verduras, pan plano de trigo o muesli con arándanos, y platos principales como macarrones con queso, brócoli gratinado o judías verdes picantes.
Las frutas y verduras también tienen su lugar, con ensaladas de mango, frutas tropicales, calabaza moscada y coliflor. Y para mantener la energía a lo largo del día, cada astronauta puede disfrutar de dos bebidas con sabor, incluido el café: durante la misión se consumirán 43 tazas de café en total. La variedad se completa con batidos de mango y melocotón, cacao, bebidas de chocolate y una selección de postres que va desde pudín y cobblers hasta galletas y chocolate, además de frutos secos y almendras caramelizadas. Asimismo, cada comida puede acompañarse de salsas y untables, desde cinco tipos de salsa picante hasta sirope de arce, mostaza picante, mantequilla de cacahuete o miel.
El servicio rumbo a la Luna
La preparación de los platos es bastante sencilla. Los alimentos son listos para consumir, rehidratables, termoestabilizados o irradiados, y la tripulación puede rehidratarlos con el dispensador de agua potable de la nave Orion o calentarlos con un práctico calentador compacto.
Cada día de misión, es como un día normal en la Tierra, incluye tres comidas: desayuno, comida y cena, ajustadas al espacio limitado y a la falta de reabastecimiento o refrigeración. Todo está pensado para compensar la pérdida de gusto que ocurre en microgravedad, donde los fluidos se desplazan hacia la cabeza y reducen el olfato. Por eso los platos incluyen salsas intensas, especias y condimentos.
Con diferencia respecto a las misiones Apolo o a la Estación Espacial Internacional, Artemis II ofrece un menú más variado y sofisticado, que refleja cómo la NASA ha perfeccionado la alimentación para vuelos de larga duración.
En la nave Orión, la variedad incluso supera la de muchas casas terrestres. Gracias a estas comidas cuidadosamente planificadas, Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen podrán sentirse como en un restaurante, mientras orbitan la Luna en la primera misión tripulada de la nave Orión en el espacio profundo desde 1972.