Gastro

El joven que convirtió un arroz casero en el delivery más codiciado de Madrid

José Páramo tenía 23 años cuando decidió cocinar una paella cada día. Lo que comenzó como una rutina durante el confinamiento terminó siendo un fenómeno a domicilio.

El proyecto de José Páramo empezó a cocinarse, sin ninguna prensión, durante el confinamiento. Un momento crucial para la hostelería en incesante búsqueda de la adaptación y la reinvención. Este joven emprendedor encontraría en el arroz una oportunidad. «Siempre tuve el impulso de emprender. Un día pensé: ‘¿Y si monto un sitio de arroces a domicilio?. Los primeros meses cocinaba desde casa; hoy contamos con tres naves industriales y un equipo que comparte la misma pasión«, explica.

El nombre 120 Gramos hace referencia a la cantidad exacta de arroz en crudo que lleva cada ración, porque la precisión es la clave de su receta. Todo está medido: cantidades, tiempos y procesos. El objetivo es que el arroz llegue al cliente como si acabara de salir de la cocina.

Esa obsesión por el detalle también se refleja en su sistema logístico, diseñado para que el arroz complete su reposo durante el trayecto y conserve la textura perfecta. ¿El resultado? recetas tradicionales con una cuidada selección de materias primas. El arroz a banda, elaborado con un intenso fondo de cigala, y el de rabo de toro figuran entre los favoritos de los clientes. «En nuestra cocina estamos siempre haciendo pruebas; parece más un laboratorio que una cocina«, reconoce Páramo.

La experimentación y la mejora constante han dado como resultado una demanda cada vez mayor, llevándoles a ampliar sus instalaciones para reforzar la producción. Sin embargo, su fundador prefiere hablar de evolución antes que de cifras. El objetivo, asegura, sigue siendo el mismo: consolidarse como una referencia nacional en arroces antes de dar nuevos pasos.

A sus 29 años, José Páramo representa una nueva generación de emprendedores gastronómicos que eleva la oferta de delivery nacional, demostrando que también es posible de disfrutar de un buen arroz sin salir de casa. Una idea que comenzó con una paella y que hoy alimenta a miles de personas en Madrid.