«Habéis crecido confiando en lo que os hace diferentes. La monastrell es una buena muestra de ello. Cada bodega ha encontrado su manera de elaborarla y de demostrar todo lo que puede ofrecer», afirmó Buendía, según han informado desde el Ejecutivo regional.
En ese trabajo de mejora de los vinos, reconoció también la colaboración de la Estación Enológica de Jumilla, del Instituto Murciano de Investigación y Desarrollo Agrario y Medioambiental (Imida), que lleva un siglo al servicio del sector vitivinícola. El consejero animó a mantener esa cercanía entre investigadores, agricultores y bodegas para orientar la investigación hacia sus necesidades y traducir sus resultados en soluciones útiles.
Buendía agradeció el trabajo de las familias que hicieron posibles estas sesenta añadas y a quienes asumieron responsabilidades en el Consejo Regulador, las cooperativas y las bodegas. «Cuando llega una buena noticia para una bodega, hay tanta gente que la siente suya. Desde quien ha cuidado la uva hasta quien trabaja en la elaboración o en la venta. Todos saben lo que ha costado llegar hasta ahí», señaló.
El consejero también abordó las dificultades del sector y defendió la necesidad de que el esfuerzo en el campo tuviera su recompensa al señalar «que las explotaciones puedan seguir adelante, que hacer buenos vinos tenga su recompensa y que cuidar una viña vieja sea una decisión que un agricultor pueda mantener». Asimismo, destacó la preparación de quienes estaban tomando el relevo y la importancia de facilitarles oportunidades para desarrollar su vida profesional en el sector.
La celebración reunió el reconocimiento a los viticultores y bodegas de Jumilla (Región de Murcia) y Albatana, Fuente-Álamo, Hellín, Montealegre del Castillo, Ontur y Tobarra (Castilla-La Mancha) que comparten la denominación.