45 años después —la última vez que la Fórmula 1 pisó suelo madrileño fue en 1981—, el asfalto de la capital vuelve a estar que arde. Aquel año, el circuito del Jarama acogió por última vez a la categoría reina. Ahora, el campeonato regresa a Madrid de la mano de MADRING, el nuevo trazado urbano situado en el entorno de IFEMA-Valdebebas, que este fin de semana acoge el Gran Premio de España.
Ayer viernes arrancaron los entrenamientos y la primera parte de la clasificación; hoy sábado llegan los sprints y se terminará de definir la parrilla; y mañana domingo, la carrera. Una cita que los aficionados españoles llevan esperando desde que se anunció el regreso de la Fórmula 1 a Madrid y que promete tres días de curvas, velocidad y mucho espectáculo. Para aguantar el ritmo de un fin de semana de carreras, los aficionados también tendrán que calentar motores. Y eso, para quienes no somos pilotos profesionales, significa algo bastante más sencillo: tener la barriga llena.
La nevera se queda en casa
Y es que uno de los aspectos que más polémica ha generado antes de la llegada de la F1 a Madrid es precisamente la comida y la bebida. A diferencia de lo que ocurre en muchos otros circuitos europeos, MADRING no permitirá acceder al recinto con alimentos ni bebidas del exterior, una decisión que ha provocado el descontento de parte de los aficionados en redes sociales. Más allá del debate sobre la legalidad de esta medida en un espacio dedicado a la actividad deportiva y de entretenimiento, la realidad es que quienes acudan al Gran Premio tendrán que recurrir a la oferta gastronómica disponible dentro del circuito.
Un menú para curvas y rectas
Entre las bebidas y snacks, los precios parten de los 3,50 euros. Ese será el coste de una botella de agua, mientras que los refrescos tendrán un precio de 4,50 euros y las bebidas energéticas Rockstar, de 5 euros. La cerveza Heineken, tanto con alcohol como en su versión 0,0, costará 7 euros. A esto se suma una selección de snacks, desde patatas fritas y aperitivos variados hasta frutos secos, también desde los 3,50 euros. Para el postre, habrá opciones como tarta de chocolate y tarta de manzana por 6,95 euros.
En cuanto a la comida, la propuesta combina algunos clásicos de la gastronomía madrileña con opciones más internacionales. Entre ellas se encuentran el bocadillo vegano y el de calamares, ambos a 11,95 euros, así como diferentes bocadillos de productos ibéricos. También habrá un hot dog XXL clásico con patatas paja y patatas fritas por 12,50 euros, además de nachos con guacamole, pico de gallo y cheddar por 11 euros. Las patatas bravas y las patatas fritas con bacon crispy y salsa de queso tendrán un precio de 9 euros, mientras que las cuatro croquetas de jamón costarán 8 euros. La oferta se completa con stands de pizza, hamburguesas y cocina asiática.
Agua para todos
Hay, además, una excepción importante a la prohibición de introducir bebidas: el agua potable gratuita. La organización ha confirmado que instalará fuentes de agua distribuidas por el recinto, de uso gratuito e ilimitado. La medida responde al Real Decreto 1055/2022 de envases y residuos, que establece que los grandes eventos deportivos, culturales y festivos deben garantizar el acceso a agua potable no envasada de manera gratuita. Quienes prefieran comprar una botella dentro del circuito tendrán que pagar 3,50 euros.
Estrellas en las zonas premium
Para quienes hayan optado por las zonas premium, la experiencia gastronómica será diferente. En Club 91, la restauración estará integrada en el propio paquete e incluirá una propuesta de seis chefs con estrella Michelin, entre ellos Quique Dacosta y Paco Pérez, con más de diez estaciones de cocina en directo, además de barra libre de champán Moët & Chandon y coctelería de autor. En Podium Stand, la oferta también estará vinculada al paquete de hospitalidad contratado, por lo que los precios no seguirán la misma carta que la zona general. Así, mientras el público general ya conoce cuánto tendrá que pagar por un bocadillo, unas patatas o una cerveza, las experiencias VIP jugarán en otra liga gastronómica.