En medio del pasaje arquitectónico modernista de la ciudad, Mandarin Oriental Barcelona abre un oasis urbano en el que evadirse y saborear el lujo gastronómico a raíz de una propuesta que entiende el territorio como punto de partida de cada creación.
El hotel de cinco estrellas despliega una narrativa coherente que atraviesa tres espacios con identidad propia. Diferentes conceptos unidos por el respeto al producto, la estacionalidad y la reinvención de la cocina mediterránea tradicional.

Blanc
Blanc, situado bajo la luminosa cúpula del hotel, funciona como un refugio cotidiano que propone una cocina honesta -extendida del desayuno a la cena-, orquestada en torno al producto real, de proximidad y de temporada. Al mediodía, su chef ejecutivo Jordi Delfa afila los cuchillos para reinterpretar la cocina catalana sin artificios, bajo una técnica precisa y refinada.
Los domingos, el brunch se profesa como una religión en el restaurante. Un ritual mediterráneo que despliega un gran banquete de ibéricos, mermeladas artesanas, y un surtido de postres deliciosos que dialogan con la estacionalidad.

Moments
En un registro distinto, aunque complementario, Moments se eleva como el buque insignia del hotel. Este restaurante de ‘fine dining’ -con estrella Michelin- armoniza la memoria y la innovación, bajo el sello de Carme Ruscalleda, figura clave de la gastronomía catalana. Junto a ella, Raül Balam introduce en la narrativa una mirada contemporánea que amplía el discurso para conectar con las nuevas generaciones.
El menú degustación del restaurante funcionan como una cápsula en la que explorar un viaje por su cocina, con platos y composiciones culinarias en las que el producto local -especialmente del Maresme y otras regiones catalanas- se transforma con una sensibilidad especial. Tal y como señala Ruscalleda, el proyecto responde a valores como el sentido común, la autenticidad y el arraigo, elementos que definen una cocina que mira hacia sus orígenes sin renunciar a la evolución.

Mimosa
Mimosa introduce una tercera dimensión: la del hedonismo relajado que poder experimentar desde un terraza rodeada de belleza y vegetación. La carta del espacio culinario se plantea bajo un formato desenfadado e informal pensado para compartir una gran variedad de tapas refinadas, entre quesos catalanes, poke bowls, croquetas u ostras, que poder acompañar con una oferta de coctelería que baila entre los clásicos y de autor, cavas y champagnes con los que sentir el verdadero lujo de la experiencia.