Los listening bars o hi fi bars mezclan vinilos, sonidos de alta fidelidad y bebidas en una misma experiencia que empezó a escucharse en bares y cafeterías japonesas concebidas como pequeños santuarios en los que relegarse al placer musical.
Esos mismos bares de escucha que nacieron en torno a 1920 están ahora experimentando su época dorada, volviendo a estar de moda, a la vez que proliferando en las ciudades más cosmopolitas del mundo para responder a una necesidad cada vez más latente: la de conectar en la era de la desconexión. Cuando las discotecas o los clubs al uso parecen haber entrado en declive, alternativas a la vida nocturna como los listening bars resuenan como lugares en los que escuchar música y socializar, en medio de un ambiente creado ad hoc, con una luz tenue y un diseño enfocado en la experiencia sonora.


Los vinilos deslizándose y sonando de fondo inducen a la relajación sin la necesidad de una interacción social constante. El arte de la escucha activa, presente, resurge así como una manera de escapar del ruido externo. Un efecto que también se siente en los piano bares en los que se mezcla la música en directo, la gastronomía y la coctelería. Aunque aquí la música es el plato principal del menú.
¿Cómo empezó todo?
Los primeros bares musicales o ‘ongaku kissa’ (cafés para escuchar música) se crearon hace más de 100 años en Japón. En los años 20, estos espacios nacieron para apreciar la música de alta fidelidad en directo, y, con el paso del tiempo, evolucionaron hasta convertirse en los «Jazz Kissa» de la década de 1950, centrados en los vinilos, y, en 1970, en los «karaoke boxes» japoneses, que más tarde se expandieron a nivel internacional.

El primer bar musical de Japón documentado fue el mítico Meikyoku Kissa Lion, también conocido como Café Lion, que abrió sus puertas en 1926 en la calle Dogenzaka, en pleno Shibuya. Devastado por los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, el local resurgió en los años cincuenta fiel a su estética original, como prueba de que casi un siglo de tradición es imposible de silenciar. Hoy continúa rindiendo tributo a la música clásica en alta frecuencia: los móviles se vetan, los clientes se sientan frente a grandes altavoces y el ritual se respeta en todo momento: incluso hablar está mal visto.
Hi fi bars patrios
Si bajamos el sonido a nivel local, en los últimos años han proliferado en Madrid y Barcelona la apertura de una selección de listening o hi fi bars. El año pasado, Casa Neutrale decidió expandir su imperio estético y culinario con CASA Música para ofrecerle a su comunidad una programación actualizada de platos para compartir y dj sets semanales; combinando el placer de la experiencia sonora de calidad con una propuesta gastro basada en la cocina Mediterránea y en el producto.

En la capital, Proper Sound -de los creadores de Toma Café- se crearía asimismo para rendirle culto a los vinilos, así como a la cultura de los vinos naturales y del café de especialidad con sesiones musicales que se activan de jueves a sábado noche. Sin ponemos el foco en la Ciudad Condal, los listening bars por excelencia son Oblicuo Hi-Fi Bar y Curtis, los cuales refuerzan la propuesta dentro de una escena nacional cada vez más elevada.