El impuesto del azúcar sobre los refrescos ya ha entrado en vigor en el Reino Unido. El objetivo de este impuesto es que los fabricantes reduzcan la cantidad de azúcar que contienen estas bebidas, como ya ha ocurrido en otros países como Francia o Noruega.

Esta decisión se impondrá sobre las bebidas que contengan más de 8 gramos de azúcar por cada 100 miligramos, subiendo su precio 27 céntimos por cada litro. Mientras que, en las bebidas que contengan entre 5 y 8 gramos de azúcar, su precio subirá 20 céntimos por litro.

Como respuesta, Coca-Cola ha decidido modificar la receta de la mayoría de sus productos (como Fanta y Sprite) pero mantendrá la fórmula original de la Coca-Cola clásica (que acometerá el impuesto), ya que la compañía considera que se trata de una bebida icónica y no tendría sentido alterar su composición.

Pero, ¿realmente esta tasa conseguirá su objetivo? ¿La gente está dispuesta a pagar más por la Coca-Cola de toda la vida o, en cambio, acostumbrará su paladar a bebidas con menos azúcar?