Ya podemos estar agradecidos de la cultura gastronómica de nuestro país. Guisos, estofados y mezclas que hacen que seamos una de las referencias culinarias a nivel internacional.

Claro que no solo podemos deleitar a los extranjeros ante nuestros fogones. Las bebidas también son lo nuestro y aunque no podamos presumir de haber inventado el «Mimosa» o el «Long Island Tea», nuestros cócteles más castizos no tienen nada que envidiar:

Tinto de verano: Algo tan sencillo como mezclar vino con casera o refresco de limón es un invento patrio y, eso sí, no te olvides que debe ir con mucho hielo.

Calimocho o Kalimotxo: Esta combinación es similar a la anterior pero cambiando el refresco. El calimocho es una mezcla de vino y Coca-cola muy fría. Es típico beberlo en vasos maxi grandes y en plena adolescencia pero seguro que a más de uno en su faceta de madurez le sigue gustando.

Sangría: Llegamos a la tercera bebida con vino tinto por base pero, sin duda, esta es la más  elaborada y la que más versiones tiene. El vino se mezcla con fruta picada, canela, azúcar y algún licor y/o destilado como el ron o la ginebra. Las cantidades y la infinidad de variables depende de quién lo elabore.

Rebujito: Pensar en esta bebida es transportarse hasta la Feria de Sevilla o cualquiera de las del sur aunque, a día de hoy, este trago ya está extendido por todo el país. Su fórmula consta de manzanilla o fino, vino típico de Jerez, mezclado con refresco Seven Up o Sprite y mucho hielo.

Orujo: Aunque en Galicia tienen su propia denominación, «orujo de Galicia» este es otro de los licores que ya forma parte de los mesones de España. Sus variantes son infinitas ya que así se conocen comúnmente a los aguardientes: aguardiente blanco, en crema (la de orujo) de café, de hierbas o incluso si vas a Extremadura lo puedes encontrar de bellota. Así de versátil es el orujo.

Queimada: Quizás esta es la menos conocida, sobre todo por el sur de España. Esta bebida alcohólica nace en Galicia y dicen que sirve para alejar los maleficios y malos espíritus. Su mágica fórmula contiene aguardiente blanco, azúcar y cortezas de naranja y limón.