El amor por la tierra gallega se concentra en la calle Pérez Galdós número 2, escondido en un local con pinta de laboratorio: La Probeta. Allí, al otro lado de un cristal frente al cual se detienen los curiosos con cara de ‘pero esto qué es…’, Hijos de Rivera se aventura a experimentar con sus bebidas no comercializadas, convirtiendo a los clientes en ‘catadores oficiales’ que puntuarán los productos y ayudarán a que estos salgan (o no) a la venta. Un negocio distinto, ¿verdad? Muy distinto.

A un paso se encuentra La Tita Rivera, el otro local de Hijos de Rivera en el que se disfrutan las bebidas desarrolladas por Custom Drinks en su fábrica de Chantada, Lugo. Pero La Probeta, a pesar de ‘venir’ del mismo sitio, es completamente diferente. Pero no sólo a La Tita Rivera. No. La Probeta es diferente a todo lo que has conocido hasta ahora. Prueba de ello son los tubos de ensayo que cuelgan del techo, los curiosos recipientes de laboratorio en los que se sirven las bebidas y los instrumentos con los que se preparan y mezclan. Por eso no es de extrañar la cara de esas personas que se agolpan en el cristal o que aminoran la marcha para tratar de entender, durante el breve trayecto de un extremo del marco a otro, qué es lo que sucede allí.

La carta de La Tita Lab la forman bebidas exclusivas que sólo se pueden degustar en el local. De esta forma, el acierto está asegurado si se busca sorprender con un vino azul, un ‘mojiño’ o una sidra de limón. Por cierto, el mismo gesto de sorpresa se le queda a uno cuando le llevan allí que cuando le sacan una de estas bebidas en casa, porque claro, también las preparan para llevar. Eso sí, puestos a recomendar, lo mejor es pasarse por La Probeta y sentirse durante unas horas una especie de científico de ‘la buena vida’.

Un lugar único (literalmente) que deberías marcar en tu calendario de ‘obligatorios’ durante tu próximo paseo por Madrid.