El porvenir es tan incierto como próspero para quien, como Miguel Vidal, cocinero de Bancal, se lo curra tanto. Quien se sienta en esta casona señorial de otra época, que comparte cocinas con la escuela MOM Culinary Institute en Madrid, siente que está asistiendo a un ejercicio premonitorio de éxito. El triunfo, en un escenario saturado de estímulos, está en levantarse emocionado de una mesa –al menos parcialmente– por algo memorable. ¿Recuerdas lo último que te ha dejado huella comiendo fuera? Hay pocos capaces de sembrar una semilla de futuro. Cuando pruebes la merluza en caldeirada thai de este gallego, lo entenderás.



Su chaquetilla, de cuadros azules y blancos, más cercana a un mandil que a la filipina inmaculada de los chefs, es una pequeña declaración de intenciones para quienes sean capaces de leer entre líneas. Su esencia es la de un guisandero que cocina –y mucho– en un espacio que pretende sembrar una semilla en el sector a través de la formación. En los sótanos de esta casa señorial se concita el talento intergeneracional que hará las delicias de los comilones hedonistas de todas las edades. De aquí, por ejemplo, han salido jóvenes conocidos por Tapas, como los chicos de Tetsu –João Kather y Miguel de Aguilar, en la lista Best New Restaurants de Madrid de nuestro Ñam Ñam Magazine–.

Huerto propio, fuego y brasas –prueba su chipi de la Ría relleno de sus interiores con habitas– y una cocina libre de complejos ponen los mimbres de la experiencia. Tan libérrima como su carta de vinos, en manos de Christian García. Un consejo: prueba las empanadas de Vidal –tiene un obrador propio, Mai e Matucha–.
BANCAL. C/ Serrano, 95. Madrid.