Prácticamente se acaba de concluir la vendimia de 2018, una temporada que empezó el 17 de septiembre y que ha terminado cerrando con un total de 125 millones de kilogramos de uva recogidos en excelente estado y calidad. La vendimia de este año en Ribera del Duero se ha convertido en la segunda mayor cosecha de su historia, tan sólo por detrás de los 133 millones de kilos que se recolectaron en el año 2016.

8.300 viticultores y 315 bodegas han sido las personas participantes en esta cosecha de 23.200 hectáreas inscritas en la Denominación de Origen de Ribera del Duero. Para esta vendimia, el 80% de los racimos han sido recogidos a mano, evidenciando el compromiso con la calidad de estas bodegas y con la importancia que una DO otorga a la recolección a mano. Esto es así porque la vendimia manual en la Ribera del Duero, donde las bodegas y viticultores priman la calidad de la uva sobre la cantidad, es una tradición. Y es que la recogida a mano y en caja encarece y ralentiza el proceso de recogida, pero permite una mayor selección de los racimos y asegura que estos entren en una bodega en un estado óptimo, sin golpes ni roturas, haciendo que la uva sufra lo menos posible.

La vendimia de este año ha tenido lugar tras un 2017 lleno de heladas que provocaron la peor sequía de la historia para este sector haciendo que se perdiera hasta el 60% de la cosecha haciendo que se recogieran únicamente 55 millones de kilos de uvas. El pasado año estuvo marcado por la climatología y la sequía mientras la campaña de 2018 ha resultado ser de una altísima producción además de caracterizarse por su excelente estado sanitario y su óptima calidad. En palabras de Agustín Alonso, Director Técnico del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Ribera del Duero, “El rendimiento medio se ha situado en 5.405 Kg/Ha, muy por debajo del límite máximo que permite nuestra normativa (7.700 Kg en 2018). Las bodegas y viticultores intencionadamente buscan rendimientos bajos porque se centran en la óptima calidad. Nuestros viticultores son conscientes de que en el viñedo existe una relación inversa entre calidad y cantidad, siendo los viñedos de bajos rendimientos los que brindan mejor calidad”, ha explicado.

Además de la vendimia a mano, en Ribera del Duero como en cualquier otra Denominación de Origen es clave la buena preparación y el impecable cuidado y mantenimiento de los viñedos por parte de los viticultores durante todo el año con el objetivo de prevenir todo tipo de plagas y enfermedades que puedan destruir la cosecha de ese año. Además, para controlarlo todo milimétricamente, en Ribera del Duero se informatiza por completo todo el
proceso de recolección, de manera que gracias a esos datos se sabe en qué momento se encuentra la vendimia, cuántos kilos se han recogido en cada momento y cuántas bodegas permanecían abiertas.