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Aragón rechaza nuevas restricciones a la caza de codorniz ya que duda de los datos de los censos

El Gobierno de Aragón ha trasladado su oposición a la imposición de nuevas restricciones generales a la caza de la codorniz planteadas por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, al que ha pedido «prudencia» ante la «incertidumbre» existente sobre los métodos de seguimiento poblacional y la calidad de los datos disponibles, y ha advertido de que los censos pueden infraestimar la población de estas aves entre un 15 y un 30%.

Así, en el Foro Nacional de la Codorniz que se celebra en Valladolid, el Ejecutivo aragonés ha defendido en su lugar un modelo de gestión adaptativa basado en el principio de precaución, pero también en la proporcionalidad y la eficacia administrativa.

Según el director general de Caza y Pesca del Gobierno de Aragón, la diferencia metodológica puede amplificar artificialmente las tendencias negativas cuando las densidades son bajas, por lo que Aragón ve necesario «reforzar el uso de metodologías específicas, como el Seguimiento Específico de la Codorniz», que permiten monitorizar la evolución de la población y mejorar la interpretación de las tendencias demográficas.

En paralelo, el Gobierno aragonés ha comunicado al Ministerio que aplicará una serie de ajustes en la próxima Orden General de Vedas. Entre ellos se incluye la reducción del cupo diario de capturas por cazador, que pasará de 25 a 20 ejemplares, y la restricción de la caza de la codorniz exclusivamente al periodo de media veda, eliminando su aprovechamiento fuera de esos días y reduciendo así de forma significativa el periodo hábil.

El Ejecutivo autonómico ha considerado que estas medidas ya suponen un esfuerzo relevante para el sector cinegético y entiende que no procede añadir nuevas restricciones adicionales, como una reducción aún mayor de los días de caza o la implantación obligatoria e inmediata del precinto digital.

El director general de Medio Natural, Caza y Pesca, ha destacado, además, el papel del sector cinegético en la gestión del territorio, especialmente en el control de poblaciones de jabalí en un contexto de expansión de la peste porcina africana en Cataluña, y considera necesario «evitar la introducción de cargas administrativas que puedan dificultar esa colaboración.