Estas subvenciones están dirigidas a armadores y tripulantes de embarcaciones que trabajan en las modalidades de cerco, arrastre de fondo y palangre de superficie, con el objetivo de compensar económicamente los días en los que deben interrumpir su actividad para favorecer la regeneración de los recursos biológicos marinos, además de garantizar la sostenibilidad de los caladeros, ha informado la Generalitat en un comunicado.
En concreto, el pasado mes de julio se pagaron 3,1 millones de euros a 209 tripulantes y 207 armadores, a los que se suman ahora otros 2 millones de euros destinados a 37 tripulantes y 81 armadores.
Asimismo, el conseller de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca, Miguel Barrachina, ha subrayado que «sin días de actividad, la situación es francamente dura para nuestros pescadores, que cumplen con los compromisos de sostenibilidad y merecen un respaldo por parte de las administraciones».
«Los pescadores valencianos realizan un enorme esfuerzo para garantizar la sostenibilidad de nuestros mares y las administraciones debemos responder con ayudas que compensen los días en los que no pueden salir a faenar», ha destacado Barrachina.
En este sentido, el conseller también ha señalado que «desde la Generalitat tenemos claro que la sostenibilidad ambiental debe ir de la mano de la sostenibilidad económica y social de nuestro sector pesquero, porque no podemos exigir nuevos esfuerzos a nuestros pescadores sin ofrecerles el apoyo que necesitan».
DOTACIÓN ECONÓMICA PARA LAS PARADAS BIOLÓGICAS
Barrachina anunció el pasado mes de marzo una convocatoria de ayudas para 2026 dotada con 7 millones de euros, dirigida a armadores y pescadores de la Comunitat Valenciana afectados por la paralización temporal de la actividad pesquera durante 2025, así como a aquellos profesionales que no presentaron su solicitud en la convocatoria de 2025 correspondiente a la anualidad 2024.
Esta convocatoria se enmarca en el Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura (FEMPA). En este sentido, Barrachina ha remarcado que «el objetivo es que ninguna empresa pesquera ni ningún trabajador del mar vea comprometido su futuro por unas paradas que son necesarias para preservar los recursos, pero que también tienen un impacto directo sobre sus ingresos».