El presidente de la Diputación, Carlos García, ha reconocido «el orgullo de pertenencia, las señas de identidad de un territorio», al tiempo que ha defendido la necesidad «de dignificar» el trabajo que vienen haciendo los agricultores y ganaderos, porque «tender la mano al sector primario es fortalecer el medio rural, fortalecer la creación de empleo y fortalecer que la gente se quede a vivir» en los pueblo.
El rebaño está dirigido por el pastor Ignacio Romero, quien ha asegurado que en estos días de trashumancia por la provincia abulense, pasando por sus pueblos, a muchos vecinos «al escuchar los cencerros, se les caían las lágrimas de orgullo» por esta raza autóctona, las cabras guisandesas.
Además, por cada pueblo por el que ha pasado este rebaño, las cabras se han acercado hasta los colegios con el objetivo » de hacer una labor educativa y de poner en valor la importancia de los pastores y de las pastoras en este 2026, que parece que queda algo denostado», ha apuntado Romero, quien ha agradecido la implicación de la Diputación Provincial.
Este rebaño comenzó con cinco ejemplares procedentes del Centro de Recuperación de Razas Autóctonas de Castilla y León, que se encuentra en Zamora, y en la actualidad ya hay 61 cabras, aunque el objetivo de la Diputación es «seguir aumentando la cifra para crear rebaños en localidades más pequeñas».
Al igual que el año pasado, este rebaño llegará hasta la Puerta del Sol de Madrid este domingo, con el objetivo de celebrar la fiesta de la trashumancia, una jornada reivindicativa para quelas vías pecuarias, los cordeles y las cañadas reales se sigan manteniendo, pero también para dar visibilidad a esta raza autóctona de Ávila.