El otoño llega con nuevas direcciones, cartas renovadas y restaurantes que invitan a sentarse a la mesa con curiosidad. De la cocina japonesa al recetario mexicano, pasando por barras de espíritu castizo, propuestas viajeras y proyectos donde el producto marca el camino, Madrid suma motivos para estrenar la temporada comiendo fuera. También Barcelona tiene novedades que merecen el viaje. Estas son diez paradas para apuntar en la agenda, empezando por una carta que se pone a tono con el cambio de estación.
MECHA (Madrid)
Calle del Almirante, 11 · Cocina de autor a la brasa

En Mecha, la música no es un acompañamiento: es parte de la arquitectura de la experiencia. Este nuevo proyecto de los responsables de Chispa Bistró y Trèsde convierte un local de techos abovedados en Salesas en un espacio donde conviven cocina, vinos, coctelería y escucha musical. La propuesta se distribuye en distintos ambientes –desde la zona de comedor hasta la sala del DJ y los espacios privados–, cada uno pensado para disfrutar del lugar de una manera diferente. En la cocina, la brasa marca el ritmo de una carta informal para compartir: hay gildas de pez limón ahumado, tartar de carabinero curado en mantequilla de cabra, brochetas de molleja, platos de huerta y pescados madurados, además de cortes de carne. La oferta líquida suma una amplia selección de vinos y cócteles, mientras la programación musical aspira a unir sesiones, gastronomía y maridajes. Un restaurante para cenar, tomar algo y dejar que el sonido también forme parte del recuerdo.
SEXTO (Madrid)
Atocha 125 · 7ª planta · Menú degustación

En SEXTO, Juan Suárez de Lezo convierte sus recuerdos en un menú degustación de autor. La propuesta, disponible exclusivamente al mediodía, reúne la memoria familiar, los aprendizajes acumulados durante sus viajes y una mirada contemporánea sobre el producto. Cada pase funciona como una pieza de una autobiografía gastronómica: sabores que remiten a lugares y personas, técnicas que hablan de años de oficio y una cocina que encuentra su personalidad en la mezcla de experiencias. Las Sopas de Córdoba resumen ese diálogo entre raíz andaluza y sensibilidad actual. Más que un recorrido convencional por una sucesión de platos, SEXTO plantea una invitación a conocer al cocinero a través de aquello que ha marcado su trayectoria. Un menú concebido como relato, en el que la temporada aporta nuevos matices y cada elaboración ocupa su lugar dentro de una historia mayor. Descubre más sobre su menú degustación en “Reserva Obligada”, en este número de Tapas.
NERO STREET FOOD (Madrid)
Calle Doctor Esquerdo 32 · Cocina asiática viajera

En NERO, la cocina callejera asiática se interpreta sin fronteras rígidas ni demasiadas reglas. Sam Farahpour, que ha trabajado junto a cocineros como Abraham García, Dani García y Sami Tamimi, firma una propuesta personal, inspirada en el sudeste asiático y abierta a cruces inesperados. Aquí un curry puede encontrarse con los anticuchos y unos ñoquis coreanos convertirse en el plato que uno no sabía que necesitaba probar. La idea es sencilla: cocinar como le gustaría comer al propio chef, con recetas sabrosas, desenfadadas y capaces de despertar las ganas de volver. NERO nació también de una historia doméstica: el nombre pertenece a uno de los gatos de Farahpour, dentro de un plan familiar que imaginaba otros restaurantes bautizados como sus compañeros felinos. El resultado es un local sin formalidades, pensado para disfrutar, compartir y dejarse sorprender por una cocina viajera que prefiere el apetito a las etiquetas. Su propuesta protagoniza también la sección “Reserva Obligada” de este número de Tapas.
LA ONCE MIL (Madrid)
Plaza de las Salesas, 11 · Cocina mexicana

La Once Mil lleva a Madrid una forma de entender el taco que ha elevado la taquería contemporánea a otra dimensión. El proyecto de César de la Parra, nacido en Ciudad de México y reconocido con una estrella Michelin, desembarca de la mano de Los 33 sin renunciar a aquello que lo ha convertido en un fenómeno: tortillas elaboradas al momento, salsas llenas de carácter e ingredientes escogidos con precisión. La carta combina el respeto por la tradición mexicana con una mirada actual, en la que conviven productos poco habituales y elaboraciones que reivindican el taco como una experiencia gastronómica en sí misma. Entre sus propuestas figuran ingredientes como la picana Black Angus o el wagyu japonés A5, siempre con la tortilla y la salsa como parte esencial del conjunto. La llegada a la capital incorpora también recetas desarrolladas para Madrid, adaptadas al contexto local sin perder el pulso de la casa original. Te contamos más sobre esta apertura en “Reserva Obligada”, en este número de Tapas.
MINERAL (Barcelona)
Carrer de Mallorca, 166 · Cocina catalana de autor

Cristina Losada y Olivier Peña comparten una larga trayectoria en la alta cocina catalana y, con Mineral, han encontrado un espacio propio para llevar su experiencia a una propuesta personal. El restaurante apuesta por una cocina catalana actual, creativa y de autor, con una carta que combina bocados para empezar y platillos pensados para compartir. El espacio, íntimo y cuidado, se organiza alrededor de una barra de diseño para veinte comensales y un pequeño comedor con solo tres mesas, donde el show cooking permite seguir de cerca el trabajo de cocina. Entre los platos que merece la pena buscar están el choux de toro, las sardinas con tomate y el brioche de gambitas. La propuesta se completa con una bodega amplia y selecta, una puesta en escena elegante y una atención especial a los detalles. Mineral es uno de esos proyectos que nacen del oficio y de la voluntad de construir una casa propia, sin perder el vínculo con quienes han acompañado a sus responsables a lo largo del camino. Una propuesta que también puedes descubrir en “Reserva Obligada”, en este número de Tapas.
YEN (Madrid)
Forbes House · Cocina japonesa

El otoño se sirve en clave japonesa. YEN, el restaurante de Bastian Fuentes en Forbes House, retoma su actividad con una carta renovada en la que las setas de temporada comparten protagonismo con los productos del mar. Boletus, rebozuelos, níscalos y trompetas de los muertos conviven con erizo, lubina, besugo, bivalvos y cangrejos, siguiendo el ritmo de lonjas y mercados.
Entre las novedades destacan las vieiras con mantequilla de miso, cebolleta y maruca, que se suman a bocados ya reconocibles de la casa, como el nanban zuke de salmonete de roca, el shabu shabu de wagyu A5, el negitoro o el tataki de ventresca de atún. La propuesta conserva su recorrido por las distintas familias de la cocina japonesa, del sushi a los asados, y amplía su horario: abre de martes a viernes, con comidas exclusivas para socios y cenas disponibles también para reservas externas. Una dirección para descubrir cómo cambia Japón cuando llega el frío.
CAJA DE HUEVOS (Madrid)
Calle de Pelayo · Bar de avituallamiento

Quique Valentí amplía su universo gastronómico con Caja de Huevos, un bar informal en Chueca que recoge la filosofía de Caja de Cerillas y la lleva a un formato más desenfadado. El nombre da pistas sobre el protagonismo de una carta organizada en medias docenas y con los huevos como hilo conductor, aunque la propuesta va mucho más allá. Entre sus versiones de huevos rotos aparecen combinaciones con chistorra, jamón ibérico, guanciale y pecorino, berenjena y tomate, bogavante al ajillo o caviar imperial. También hay espacio para el aperitivo, con berberechos Bloody Mary, mejillones en escabeche ahumado, bravas, ensaladilla de lubina y conservas, además de platos más contundentes como el rosbif con bearnesa o los macarrones que ya se hicieron conocidos en su otra casa. Con barra, cocina abierta y un ambiente relajado, Caja de Huevos quiere ser ese lugar al que acercarse a cualquier hora para picar algo, comer sin ceremonia o alargar la sobremesa.
BAR MISTELA (Madrid)
Chamartín · Cocina de bar valenciana

Después de siete años construyendo su identidad en Valencia, Bar Mistela llega a Chamartín con una manera muy reconocible de entender la hostelería: mucho bar, buen producto y ganas de compartir. Su propuesta se mueve entre los platos de cocina tradicional, los bocados para el aperitivo, los arroces y esas sobremesas que se alargan sin mirar el reloj. La intención es que cualquier momento del día pueda convertirse en una ocasión para sentarse a la mesa, ya sea para tomar algo en la barra, reunirse alrededor de varios platos o reservar tiempo para comer y cenar. Sin renunciar a una cocina reconocible, la casa reivindica la cercanía, el ambiente animado y la hospitalidad como parte esencial de la experiencia. La apertura madrileña traslada el espíritu del bar valenciano a un nuevo barrio y mantiene su apuesta por una gastronomía cotidiana, generosa y compartida. Una dirección para quienes saben que, a veces, el mejor plan no necesita más que una buena mesa y algo rico en el centro.
HIPOCAMPO (Madrid)
Malasaña · Cocina de memoria y producto

Hipocampo parte de una idea tan sencilla como evocadora: volver a los sabores que nos han acompañado para descubrir qué pueden contar hoy. En pleno Malasaña, su cocina personal toma como punto de partida las recetas familiares, los platos de las abuelas y la memoria de las sobremesas, y los revisita desde una mirada contemporánea. La raíz castellana aparece en los fondos y los guisos de cocción lenta; la esencia gallega se reconoce en el respeto por el mar y la materia prima, mientras que los recuerdos venezolanos de sus responsables afloran de manera natural, sin buscar una fusión forzada. La carta está pensada para compartir y evoluciona con la temporada, con platos que dependen del mercado y sugerencias que pueden cambiar de un día a otro. También la bodega acompaña esa vocación de mesa larga, con referencias nacionales e internacionales y vinos para distintos momentos. Hipocampo no persigue la nostalgia por sí misma: la utiliza como punto de partida para cocinar desde las raíces y hablar en presente.
ULTRAMARINOS MARÍN (Madrid)
Esquina de Manuela Malasaña con San Andrés · Bar y plancha

Ultramarinos Marín llega a Madrid desde Barcelona con una reivindicación clara: recuperar el espíritu del bar de toda la vida y poner el producto en el centro. Su nueva dirección ocupa un local con historia en Malasaña, abierto originalmente en 1975, que conserva elementos como los suelos hidráulicos y la barra de madera y mármol. La plancha es el corazón de la casa, alrededor de una carta que reúne pescados y mariscos seleccionados en distintos puertos españoles, embutidos y chacinas elaborados artesanalmente, conservas, escabeches y preparaciones propias que cambian según la temporada. Al frente de la cocina está Borja Ordoño, formado en casas como Etxebarri, Alain Ducasse y Noma, que defiende una cocina directa donde la técnica acompaña al ingrediente sin ocultarlo. La bodega se apoya en pequeños productores y la propuesta líquida se completa con cervezas bien tiradas. Un bar para comer bien, beber mejor y quedarse un rato más de lo previsto, en una esquina que suma un nuevo capítulo a la memoria gastronómica del barrio.