Como cada mes, le pedimos a gente que admiramos que nos abra su mapa personal de restaurantes, bares y cafeterías donde se sienten como en casa.
CARLA PAUCAR
Hiwakaya Sushi, Madrid

Ecuatoriana de raíces, madrileña de adopción y estilista de profesión, Carla es de esas personas que tienen buen ojo para todo: para vestir y para saber dónde se come bien.
Hiwakaya Sushi Fusión, en el Mercado de la Guindalera, es mi restaurante favorito. Además de que la comida está increíble, siento que todo está hecho con muchísimo amor: las mesitas están colocadas en los pasillos del mercado y el ambiente es muy cercano, muy de barrio, muy familiar. Además, es perfecto para celebraciones grandes (yo he celebrado casi todos mis cumpleaños allí) porque cabe mucha gente. Lucía, la dueña, es un ángel. Siempre que voy me hace sentir como si estuviera comiendo en casa de una tía. Conoce a todos mis amigos y siempre me pregunta por ellos. Mega recomendado.
Mi último gran descubrimiento ha sido La Gata Manaba, un restaurante ecuatoriano al que me llevaron mis padres el otro día. Me gustó muchísimo porque la comida es auténtica y las raciones son gigantes. Con uno de esos platos comen dos y hasta tres personas. Por eso mi mayor consejo culinario siempre es: si tienes cerca un restaurante ecuatoriano, entra. No te vas a arrepentir.
CARLOTA WEBER
Casa Fidel, Madrid

Carlota tiene un radar especial para encontrar lugares fáciles de querer mantener en secreto. Por suerte, y como excepción, hoy nos chiva algunos.
Si pienso en un sitio donde me sienta como en casa en Madrid (nací en Alemania), ese es Casa Fidel. Estaba cerca de mi antiguo piso y acabé yendo muchísimo porque reúne todo lo que busco en un restaurante: comida casera y ambiente acogedor. Además, como casi no hay cobertura, es la excusa perfecta para dejar el móvil a un lado y centrarse en comer rico y disfrutar de la compañía. Si vas un jueves, el cocido es obligatorio y, si no, su menú del día (pero siempre con sopa de cocido).
Siguiendo esa línea de lugares que asocio directamente a momentos importantes de mi vida, está la Cervecería La Campana y su bocata de calamares. Llevo yendo desde pequeña con mi madre. Es casi tradición. Como descubrimientos recientes, me quedo con el Obrador San Francisco, en mi nuevo barrio. Aunque, para un desayuno perfecto, nada le gana a Hanso Café y su Chai latte, porridge y tostada de aguacate con dukkah. También tengo muchísimas ganas de probar Biang Biang Bar.
NACHO ARAGÓN
Casa Neutrale Bar, Madrid

Después conquistar Madrid con todas las versiones de Casa Neutrale (bar, wine bar, coffee…), el emprendedor está dispuesto a ser el churrero de España con Manosanta. Para mí, sentirse como en casa es entrar en un restaurante y pedir casi de memoria, sin necesidad de mirar la carta. Y eso lo consigue Casa Neutrale Bar y su pincho de tortilla, las albóndigas en salsa de tomate con patatas fritas y los macarrones gratinados.
También suelo recomendar El del Medio, en la calle Costa Rica, la taberna gallega Garelos, en Blanca de Navarra o BASCOAT (su merluza es de otro planeta), en Paseo de la Habana. Y no debería decirlo… pero Matteo Cucina, en el Mercado de la Paz, es otro imprescindible. Siempre pido el vitello tonnato, la carbonara y el tiramisú. La carbonara es increíble.
Para desayunar, no hay nada como la terracita de Toma Café, en Olavide. Siempre me pido un flat white, un banana bread y su yogur con granola. Pero hay un ingrediente imprescindible para que ese desayuno sea realmente perfecto: que esté Santi, el propietario, y poder filosofear con él sobre la vida. Y entre los pendientes, tengo muchas ganas de conocer Caja de Cerillas.
ANA FORT
Casa Ángel, Valencia

Ana es freelance y PR & Comms/ Copy & Producer especializada en moda, música y arte, además de una gran defensora de su tierra, Valencia, y de su pueblo natal, Carlet. No hay nada que me represente mejor que los macarrones con tomate que hacía mi abuela Dioni.
Ahora, adaptados a mi realidad, sería algo parecido a una buena pasta sin gluten con boloñesa. Si pienso en un sitio donde me siento como en casa, ese es Casa Ángel, en El Palmar, Valencia. Es mi oasis en el mundo. Me encanta ir e imaginarme mirando los campos de arroz y pensando que soy tres mil personas diferentes a la vez mientras me como uno de sus arroces del senyoret, una escalivada y bebo una copa de vino blanco para entrar en calor (o en frío). Tiene algo casi terapéutico. De hecho, es un sitio tan mío, que incluso me arrepiento de haber llevado a algún que otro ex o ligue… Creo que voy a empezar a resguardarlo para las citas conmigo misma.
Otro de esos lugares que forman parte de mi día a día es La Pérgola. También he descubierto five0 Bar y five0 café, que tienen una tienda maravillosa en la cual pasarán cosas pronto, especialmente dirigidas al target femenino o más sensibilizado a la moda.