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La Bendita Flor, una historia de amor entre Anxela y las flores

Hablamos con Anxela Rodríguez, creadora de La Bendita Flor y de los jarrones que presidieron la mesa donde comieron Borja Iglesias —protagonista de nuestra portada de ‘The Sex Issue’— y su familia.

Anxela encontró su pasión por las flores mientras trabajaba en la capital inglesa. (Fotografías cedidas por Anxela Rodríguez)

Hay historias que empiezan lejos de casa y terminan echando raíces en ella. Es el caso de Anxela Rodríguez, creadora de La Bendita Flor, un proyecto nacido de una intuición y convertido, con el tiempo, en una auténtica forma de vida. 

Después de vivir en Francia e Italia y de mudarse a Londres para trabajar como enfermera, Anxela descubrió una nueva vocación: el universo de las flores, la decoración y todo lo que sucede cuando ambos lenguajes se encuentran. Una llamada difícil de ignorar que la llevó de vuelta a Galicia, su tierra, con una certeza: quería darle una oportunidad a aquello que, casi sin darse cuenta, la hacía feliz.

Así, lo que comenzó como una afición, fue adquiriendo forma, identidad y propósito hasta convertirse en La Bendita Flor, su proyecto vital.

En TAPAS hablamos con Anxela sobre las raíces de este oficio, el proceso creativo detrás de cada composición y todo lo que ocurre cuando las flores dejan de ser un simple elemento decorativo para convertirse en protagonistas de cualquier buena mesa.

Antes de Bendita Flor, tu vida era completamente distinta. ¿Cómo tomaste la decisión de dejarlo todo y empezar a perseguir tu verdadera pasión?
Aunque crecí rodeada de naturaleza, estudié enfermería y trabajé como enfermera en Italia, Francia y Reino Unido. Fue en Londres donde descubrí que trabajar con flores podía ser una forma de desconectar. Finalmente decidí que aquello que siempre había estado ahí podía convertirse en una forma de vida. Prioricé el ser feliz a trabajar en una profesión sin vocación.

Al volver a Galicia después de hacer decoraciones en hoteles de Barcelona, empiezas a trabajar en Ai Carmiña. ¿Cuándo decides comenzar tu andadura en solitario y montar La Bendita Flor?
Cuando tuve la idea clara de crear un taller propio y hacer de las flores un oficio. La Bendita Flor es una mezcla de floristería de toda la vida y taller floral cosmopolita. La flor de temporada es nuestro principal material de trabajo, pero también una herramienta para construir atmósferas, dialogar con la arquitectura y dar identidad a un espacio.

Tus creaciones van más allá de lo tradicional. ¿Qué es lo más difícil de explicar de tu trabajo a alguien que nunca ha visto cómo creas una mesa?
Cuando se trata de un proyecto, no suelo empezar hablando de flores. Empiezo por las personas, el lugar, el concepto y la estación del año. De ahí salen las ideas. Para que el cliente lo visualice suelo ponérselo fácil con dibujos, planos e imágenes. El paso final siempre es el montaje, donde práctica y técnica juegan un papel fundamental, pero lo más importante es tener buen ojo.

¿En qué te inspiras?
En lo que más me inspiro es en la naturaleza y en la arquitectura. Me gusta ser consciente del entorno que rodea a un proyecto para que todo tenga un sentido y se integre de manera natural. La moda, el diseño, la gastronomía y el Pantone de ese año también marcan bastante mis composiciones.

Es muy común ver hortalizas, frutas o hierbas aromáticas formando parte de tus creaciones. ¿Qué papel juega la gastronomía en tu trabajo?
¡Van de la mano! Me gusta mucho jugar con el movimiento, los colores y los aromas. Al final, se trata de decorar una mesa donde el invitado va a degustar platos y siempre me resulta interesante hacer un guiño a los alimentos presentes o a la tradición gastronómica que represente ese lugar.

Para ti, ¿qué no puede faltar en una buena mesa?
¡Flores, flores y flores!

Has decorado la mesa para la portada de Tapas de septiembre con Borja Iglesias. ¿Cómo surgió tu amistad con él?
Nos conocemos gracias a su amistad con mi marido. A ambos les apasionan los relojes, la música, la moda y el diseño. Además, somos gallegos, vecinos y riquiños, así que el destino quiso que nos hiciésemos muy amigos, ya casi familia.

Las flores y moras que elegiste para la ocasión están cultivadas en Galicia. ¿Qué importancia tiene para ti trabajar con producto de temporada y con productores locales?
Trabajar con producto de kilómetro 0 es muy gratificante. Tanto por la calidad, como por la cercanía, la reducción de los efectos de la contaminación por el transporte, y por supuesto, por el orgullo que supone colaborar con proveedores de mi tierra que trabajan sin parar para conseguir un buen producto y 0 manipulado.

Hay alguna flor, planta, fruta o ingrediente que te obsesione especialmente y al que recurras una y otra vez?
¡No especialmente! De nuevo, lo que más disfruto es trabajar con producto de temporada. Y como es efímero, siempre hay mucha rotación.

¿De qué mesa o celebración soñada te gustaría ser partícipe?
Me encantaría formar parte de alguno de los montajes florales de la Royal Family. ¡Me fascinan!