Opinión Salvador Sostres

Un concierto de Paul Simon para recordarnos lo que exactamente somos

Paul Simon ha publicado en Disney+ un concierto sobre su última gira, “A quiet celebration”. Para verlo, además de estar suscrito a esta plataforma, hay que descargarse (y pagar) VPN Express y elegir la opción de contestarse desde los Estados Unidos. Es un poco complicado, pero merece la pena.

A los que no estén acostumbrados a sus canciones, les gustará entrar en el universo de su música, también de la nueva. A los que lo conozcan y les guste, recordarán exactamente por qué.

Pero la música no es lo más importante de este concierto. Lo esencial es cómo afrontamos el paso del tiempo y de los achaques, y sabemos redefinir nuestro lugar en el mundo. En 2018, el señor Simon hizo su gira de despedida, pero al cabo de unos años se puso a componer de nuevo, y a pesar de sufrir una grave lesión en un oído, decidió volver a los escenarios.

Tiene casi 85 años y no ha regresado tratando de parecerse al de la época de Simon & Garfunkel, ni al de los conciertos multitudinarios de la gira de Graceland. Ha vuelto en el formato que más cómodo le resulta a su edad, con el repertorio que más le apetece, que no siempre coincide con el de sus grandes éxitos, y adaptando las canciones a su vejez. Tu vejez, cuando no la intentas disimular, añade una capa de belleza a lo que haces. Una belleza tal vez no tan brillante como la de tu juventud, pero que tiene más intención y mejores matices.

Hay una industria en la medicina y en la pseudo alimentación, en la moda, y por supuesto en el deporte, que obliga a ser joven. Fuimos jóvenes y ya no lo somos, y cada vez que nos operamos, nos recauchutamos o vestimos como idiotas no sólo no parecemos jóvenes sino que hacemos el ridículo y todo el mundo puede verlo.

Si el señor Simon tratara de hacer conciertos como los de los años noventa parecería una gallina mojada. En cambio, en esta gira se ha mostrado como el maravilloso artista e intérprete que todavía es, y ha dado a sus viejas canciones una nueva textura que les ha añadido valor y una luz que en su versión original todavía no tenían.

Es importante tomarse la molestia de ver este concierto, porque la buena música cura, alegra y da esperanza. También porque dado que la propaganda de la eterna juventud es y va a ser incesante en nuestras vidas, es bueno que alguien nos recuerde que nuestro atractivo, y nuestra dignidad, depende de en cada momento sepamos ser lo que exactamente somos.