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En Nagasaki, las paradas de bus tienen forma de fruta

Le dedicamos un espacio a esta obra de arte frutal que brota en la costa japonesa.

Discover Nagasaki

La cultura kawaii y la fantasía se expresan de muchas maneras en Japón, creando una especie de magia cotidiana que tan sólo se vive en el país. Desde los núcleos urbanos hasta el mar, creando paisajes que se aproximan más al surrealismo que a la realidad. Es el caso de las paradas de bus frutales que crecen en la costa de Nagasaki. Allí, las marquesinas, en lugar de ser grises y aburridas, como en el resto del mundo, adquieren la forma de fresas, sandías o melones gigantes de colores.

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Estas adorables paradas de autobús fueron construidas hace décadas con motivo de una exposición regional, la Exposición de Turismo de Nagasaki de 1990, y cuentan con un diseño inspirado en la carroza de calabaza de la Cenicienta. La idea original detrás de esta obra de arte consistió en crear una instalación efímera. Sin embargo, al generar tal revuelo entre los locales y turistas internacionales, acabó convirtiéndose en un emblema y elemento permanente de Nagasaki.

En este jardín arquitectónico germinan 16 frutas gigantes, incluyendo un tomate y un mikan esculpidos a lo largo de la carretera nacional 207 en Konagai, en la prefectura de Nagasaki, creando un tramo que se conoce popularmente como «Tokimeki Fruits Basutei Dori», o «Avenida de las paradas de autobús con forma de fruta Tokimeki».

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Estas jugosas variedades de fruta representan las especialidades agrícolas locales de Nagasaki, donde las fresas y las naranjas se encuentran entre las principales cosechas frutales que brotan en grandes cantidades gracias a su clima oceánico óptimo y su terreno llano.