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La dieta del Mundial: ¿qué come la selección española?

Con el boniato, la pasta y la hidratación como auténticos “pichichis” del equipo, los futbolistas de la Roja se preparan para ir a por todas en el Mundial.

La selección española en el anuncio de El Pozo.

La Roja ha superado la fase de grupos y ya se prepara para enfrentarse a Austria el próximo 2 de julio, dejando una imagen bastante fiel de lo que es el fútbol español en tierra estadounidense. Y es que aquí la alimentación, al igual que el talento y el rendimiento físico, es una pieza clave para representar la forma de entender el deporte en España en un evento deportivo tan exigente como el Mundial. Como decía el ex cocinero de la Selección, Javier Arbizu, «en la dieta de los jugadores prima la calidad y la facilidad de gestión», algo muy en la línea de la gastronomía española. En 2026, su nutricionista, Toscana Viar, conoce a la perfección a sus futbolistas y trabaja con un objetivo claro: llevarlos al máximo nivel.

Los ‘pichichis’ del menú

En una entrevista reciente, Viar cuenta que el grupo funciona casi como un reloj en lo que a comida se refiere. En resumen, los jugadores siguen las pautas sin demasiados problemas ni quejas. De hecho, insiste en que la disciplina es total y que incluso los más jóvenes, como Lamine Yamal, ya tienen interiorizado ese nivel de exigencia.

También explica que aquí no se trabaja con prohibiciones a lo loco, sino con recomendaciones pensadas para rendir al máximo. Aun así, hay “imprescindibles” que mandan en el día a día, como el boniato, que se ha convertido en uno de los grandes ‘pichichis’ alimentarios por su energía y fácil digestión.

En cuanto a cómo se organizan las comidas, la selección trabaja con un sistema muy marcado de cuatro comidas al día. Desayuno y merienda suelen ser en formato buffet, con lo típico que nunca falla: cereales, lácteos, pan, fruta y aceite de oliva virgen extra. Luego, en comida y cena, el buffet se amplía con ensaladas, postres y platos principales diseñados al detalle, donde no faltan los clásicos de siempre: arroz, carne, pescado, verduras y, cómo no, la pasta, el alimento que viste el número 7 en todas las dietas de los deportistas.

Los antojos del césped

Fuera del buffet también hay trabajo por hacer. Según explica la team manager Nuria Martínez, todo está medido al milímetro en cada concentración: desde el agua hasta el último hielo. La FIFA facilita unas 250 botellas por partido, pero la selección suele necesitar entre 300 y 400, así que toca tirar de logística extra. A eso se suman grandes cantidades de fruta como plátanos, manzanas, uvas o dátiles que se encargan directamente de mantener el motor y los músculos calientes y encendidos.

Asimismo, entran en juego alrededor de 180 kilos de hielo por partido, clave tanto para la hidratación como para la recuperación tras el esfuerzo. La hidratación, de hecho, es fundamental, por lo que las bebidas nunca faltan: café, té y leches vegetales o sin lactosa están siempre al alcance de los futbolistas.

Todo está pensado para lo mismo, para que la Roja levante por segunda vez la copa del mundo y pueda celebrarlo como más nos gusta a los españoles, con mucha fiesta, cerveza y, pos supuesto, comida.