Reportajes

El restaurante como refugio de desconexión digital

Agotados por la sobreexposición a las redes sociales y a una agenda social apremiante, algunos establecimientos optan por ofrecer una experiencia íntima y sanadora: son los llamados “restaurantes refugio”.

Es la respuesta a la fatiga de la sobreexposición digital, el ruido en Instagram y TikTok y los restaurantes espectáculo. Cada vez más establecimientos maridan su menú con un extra de tranquilidad que les aleja de esas escenografías más propias del plató televisivo o de la zona VIP del club de moda. El restaurante refugio reivindica un disfrute del aquí y ahora al que nunca debería haber renunciado una buena mesa.

En una reveladora ironía tan propia de los tiempos que corren, el restaurante cacereño de La Cocina de Felipa (Casas de Miravete) dio la voz de alarma. Y lo hizo viralizando el salero con el que Moisés, su jefe de sala, increpa a los comensales: “Hagan el favor de meter el móvil en esta cesta, que aquí vienen ustedes a comer”. Una simpática imposición que circula por las redes sociales y con la que se pretende poner el foco en la celebrada comida casera que prepara Felipa. Pero no es un caso único.

The Offline Club

En 2024, el Ayuntamiento de Las Rozas (Madrid) puso en marcha el Offline Club, que proporciona a los establecimientos que lo deseen unos dispositivos aislantes para bloquear el móvil durante su visita. Con el mismo nombre, una web internacional selecciona establecimientos y experiencias en ciudades como Ámsterdam, Berlín o Barcelona, donde disfrutar del momento sin interferencias. Son locales en los que el móvil ni suena ni flashea, pero el restaurante refugio va más allá de la desconexión digital.

COCINA PARA EL PALADAR… Y LA MENTE

Restaurantes que integran la paz del paisaje y la vegetación en su apuesta, cuidados menús diseñados como colofón y que potencian los cuidados de un resort médico. En este entorno destaca la propuesta del premiado chef Phillip Schnabel. Su Aurea Fine Dining, ubicado en una bodega con más de 850 años de historia —hoy integrada en el complejo de salud austriaco del Mount Med Resort—, recibió en 2025 el World Luxury Awards en reconocimiento a una cocina que “apoya el bienestar mental y físico”.

Aurea Fine Dining

Pero el restaurante refugio quiere sostener una propuesta diferencial enlazando con algunas de las últimas aportaciones de la restauración contemporánea. Son locales en los que prima una cocina de proximidad y con nombre propio (los tomates de Paco) y que reivindican el tiempo (las brasas, los marinados, fermentados y otras técnicas de cocción ancestrales) que contribuyen a generar esa atmósfera calma, casi sanadora. Una idea que un grande como Andoni Luis Aduriz defiende: “Este libro explora el comer como ejercicio de pensamiento en un tiempo de cocinas y recetas en emergencia constante”, ha explicado en el marco de la presentación de No sé y otras certezas. Sobre lo que comemos y lo que somos (Planeta Gastro).

Y es que la sensación de urgencia que domina la vida del siglo XXI puede encontrar en la res- tauración un agradable paliativo. The Wellness Kitchen, es una propuesta del complejo de Golf Camiral en Girona que en 2031 acogerá la Ryder Cup. Este espacio exclusivo ofrece un número limitadísimo de mesas como complemento a los programas de wellness: “Un lugar en el que la alimentación es más que una simple comida, es toda una experiencia de nutrición, sanación y conexión”, explica en su web. Y de una forma más consciente o inconsciente, cada vez más restauradores dan un giro al diseño de su experiencia.

The Wellness Kitchen

Nos gusta pensar en El Molín como un lugar donde uno viene a estar, no solo a comer”, explica Dulce Martínez, propietaria de una propuesta muy celebrada en la competida oferta asturiana. La recomendación de no usar el GPS para llegar a la Finca Molín de Mingo ya advierte de que conducimos a un lugar diferente. Ajenos al omnipresente Sistema de Posicionamiento Global, los serpenteantes cuatro kiló metros que llevan desde la carretera principal al restaurante, sirven de antesala a este local que integra la exuberancia vegetal de Cangas de Onís a sus dos menús, uno largo y otro corto. “Nuestros valores tienen que ver con la honestidad, el respeto al producto, al entorno y al propio comensal, y la sensibilidad. Queremos que quien nos visita sienta que ha encontrado un espacio donde bajar el ritmo, donde todo está pensado para su bienestar”.

Continúa leyendo el reportaje de ‘Restaurantes Refugio’ en nuestro número de junio, disponible en los quioscos y en la tienda online de SpainMedia.