Gastro

Las 10 cocinas abiertas del Ñam Ñam Festival para dar la vuelta al mundo sin salir de Madrid

Diez proyectos, diez formas de entender la gastronomía y un único objetivo: que no puedas decidir dónde comer primero.

Los festivales suelen tener comida. Ñam Ñam Festival tiene algo distinto: diez cocinas abiertas funcionando al mismo tiempo para que el público pueda construir su propio recorrido gastronómico.

Durante los días 13 y 14 de junio, Madrid Río se transformará en un mapa culinario donde conviven la parrilla japonesa, la cocina latinoamericana, el producto de proximidad, las recetas de raíz mediterránea y algunas de las propuestas más interesantes de la escena contemporánea.

Aquí no se trata de sentarse en una mesa y pedir un menú completo. La experiencia consiste en moverse, probar, compartir y descubrir. Un formato que convierte a Ñam Ñam Festival en el auténtico «Coachella de los foodies».

Diez cocinas, diez universos gastronómicos

El viaje puede empezar en Nato Robata, donde la tradición japonesa de la parrilla se convierte en espectáculo. Fuego, humo y técnica para una de las propuestas más visuales del festival.

Desde otro punto del mapa aparece Tripea, el proyecto de Roberto Martínez Foronda, que lleva años demostrando que Perú, China y el sudeste asiático pueden convivir en un mismo plato con absoluta naturalidad.

La conexión latinoamericana continúa con Insurgente, una cocina que juega con referencias internacionales desde una mirada contemporánea, y con Ayawaskha, que aporta una lectura más personal y creativa de los sabores latinoamericanos.

Para quienes buscan cocina de producto y territorio, SURCO by Barro reivindica el origen desde una mirada actual, mientras que La Casa de Manolo Franco pone sobre la mesa una propuesta profundamente conectada con la tradición y el paisaje. En esta misma línea aparece Ancestral, un proyecto que mira a las raíces gastronómicas para reinterpretarlas desde una sensibilidad contemporánea, demostrando que memoria e innovación pueden convivir en un mismo plato. A su lado, Fraula aporta una visión fresca y actual de la cocina, ampliando el abanico de propuestas del festival con una identidad propia que encaja a la perfección en el espíritu inquieto y diverso de Ñam Ñam.

Del producto a la creatividad

El recorrido continúa con proyectos que exploran nuevas formas de interpretar la gastronomía.

Haranita apuesta por una cocina dinámica, abierta a influencias internacionales y pensada para disfrutarse en formato festival. Una propuesta que encaja perfectamente con el espíritu libre de Ñam Ñam.

Por su parte, Gustoo trabaja desde la identidad latinoamericana, construyendo una cocina accesible pero llena de matices, mientras que Rapaz centra su discurso en el origen del producto y la narrativa que existe detrás de cada elaboración.

En el lado más fresco del cartel aparece Campo a Través, un proyecto que conecta cocina y territorio a través de una mirada contemporánea, vegetal y estacional.

El verdadero plan: probarlo todo

La gracia de Ñam Ñam no está en elegir una sola cocina. Está en pasar de una a otra.

Empezar con la intensidad de una robata japonesa, continuar con una propuesta peruano-asiática, detenerse en una barra de producto local y terminar compartiendo platos inspirados en América Latina forma parte de una experiencia diseñada para descubrir sabores sin seguir un orden establecido.

Las diez cocinas abiertas funcionan como estaciones de un recorrido donde la gastronomía comparte protagonismo con la música, las barras, el diseño y el ambiente del festival.

Porque en Ñam Ñam no existe una única manera de vivirlo. Existe la tuya.